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sábado, 25 de abril de 2015

Reseña: ADN, de Robin Cook

En el hospital más grande de Nueva York tiene lugar una serie de muertes, ante los ojos de la doctora encargada de las autopsias, inexplicables. El único punto en común entre los pacientes muertos -todos gozaban de muy buena salud- es que pertenecían al mismo seguro médico. Es la primera pista de una terrible historia en la que medicina, adelantos científicos y negocios se enfrentan en una trama de gran suspense.

Nota: Leído en inglés










Me mandaron leer este libro para el instituto. No era de lectura obligatoria, simplemente subía mucho la nota. A primera vista no llamaba mucho la atención. No me gustan demasiado las novelas científicas y no encuentro demasiado interés en los temas que se tratan, pero el libro no estuvo mal.


Lo mejor es que engancha una barbaridad. El estilo del autor hace que se lea muy rápido, y la lectura es bastante fácil. No cae en descripciones superfluas, va directamente a la acción. Continuamente va avasallando al lector con nuevas intrigas, nuevos sucesos y nuevas muertes, con lo que no hay momentos de parón.

Pero, sin embargo, tiene también varios fallos, a mi juicio, bastante importantes. 

La historia, aunque interesante, es extremadamente predecible. Cuando yo iba por la mitad del libro ya tenía una idea más o menos clara de cómo iba a acabar, y la verdad es que no iba para nada desencaminada. Además, muchas veces llega hasta el extremo de lo ridículo, cuando hay personajes que mueren o se salvan casi por casualidad, de una forma que no es para nada creíble.

Pero lo que más me ha sacado de quicio han sido los personajes. Son los típicos personajes de una película de suspense americana. Los protagonistas son una pareja, un hombre y una mujer. Siendo el hombre caótico y desordenado, con nulo respeto por la autoridad o por cualquier tipo de norma, y la mujer ordenada, metódica, responsable, a quien le dan miedo los gritos de su jefe. No estaría mal que en alguna novela se invirtieran los papeles, que ya estoy un poco harta de esa clase de prototipos (Gracias, Juegos del Hambre, por escuchar mis plegarias). Y el resto no están tan bien perfilados ni de lejos. Una "mala" que procede de una familia marginal que es casi una Mary Sue y otro médico que solo sirve para completar un triángulo amoroso, que se resuelve de una forma fácil, pero que no cumple las expectativas que crea. Podría decir muchas cosas más, y que incluso hay ciertos fallos en las explicaciones científicas, pero ahí ya entraríamos en el fangoso terreno de los spoilers, y prefiero no pasar por ahí.

Conclusión:
Lo mejor: El ritmo es ágil y rápido, ideal para una novela así.
Lo peor: No se calentó mucho la cabeza caracterizando a los personajes

Nota:

sábado, 11 de abril de 2015

Reseña: El color de la Magia, de Terry Pratchett

En un mundo plano sostenido por cuatro elefantes impasibles -que se apoyan en la espalda de una tortuga gigante- habitan los estrafalarios personajes de esta novela: un hechicero avaro y torpe, un turista ingenuo cuyo fiero equipaje le sigue a todas partes sostenido por cientos de patitas, dragones que existen si se cree en ellos, gremios de ladrones y asesinos, espadas mágicas, la Muerte y, por supuesto, un extenso catálogo de magos y demonios… En esta serie de novelas se dan cita todos los temas y situaciones del género fantástico, visto a través del personalismo y corrosivo sentido dela comicidad de un autor inglés que se ha convertido en uno de los escritores de humor de mayor éxito y fama en el mundo.

Nota: Leído en inglés



Con los libros de Terry Pratchett he tenido una historia bastante particular. Me los empecé a leer de pequeña por una colección que venía con el periódico, pero los dejé de comprar porque me parecían aburridos y el humor no lo entendía. Más tarde me los volví a leer, y me encantaron, y ahora me los estoy leyendo otra vez para volver a recordarlos, ahora que el autor ha sido llevado por la Muerte.

Lo que destaca de estas novelas es el humor. Es un humor ácido y sarcástico que entendido resulta muy gracioso. Todos los elementos de las novelas parecen contribuir a acentuar ese humor, desde unos personajes descabellados hasta unas historias imposibles, y unos parajes que resultan irreales incluso para la fantasía. La pega de este tipo de libros es que si no se entienden los chistes o alguna situación no se acaba de pillar del todo bien, uno corre el riesgo de acabar completamente perdido.

Los personajes, o la mayoría de ellos, están completamente chiflados. Todos tienen una ética algo más que cuestionable, y están siempre dispuestos para la ironía y el sarcasmo. Aparecen los prototipos de la novela fantástica, como héroes, magos y damiselas, pero deformados satíricamente. Los héroes son bárbaros que son considerados inteligentes si consiguen hilar más de dos palabras seguidas con sentido, y el mago con el que nos encontramos se vale de medios un poco cutres para conseguir sus objetivos, y solo conoce un hechizo. Sobresale Twoflower (o Dosflores, en español), que no se basa en ningún prototipo y es el personaje más gracioso e inocente de todos. Ni siquiera se libran de las burlas los dioses, o la mismísima Muerte y sus esbirros.

La forma en la que está escrito es casi la de un guión de película. Simplemente se describen los escenarios y los personajes pertinentes y rápidamente se pasa a la acción. Muchas veces también pone abundantes notas al pie, en las que explica detalles curiosos de la cosmología o lugares del Mundodisco, que le dejan a uno con una sonrisa en la cara.

Resumiendo

Lo mejor: El humor ácido y sarcástico, que incluso estando triste arranca una sonrisa

Lo peor: Hay que prestar mucha atención a las descripciones para no acabar perdido

Nota: