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sábado, 5 de septiembre de 2015

Reflexión: Sexismo en la literatura

Sí, ya sabemos que el tema del machismo/sexismo está muy de moda ahora mismo. Ya sé que todo el mundo tiene algo que comentar al respecto, y que se ha ganado mucho en todos los ámbitos, pero  considero necesario hacer una entrada sobre cómo se trata a los personajes femeninos en los libros, pues es un tema que puede dar mucho de qué hablar.

En la literatura que consideramos clásica hay una gran variedad de personajes femeninos. Se suele decir que estos pueden ser o bien el cúmulo de todas las virtudes, si son el interés amoroso del protagonista, o bien seres terribles y despiadados, si están en su contra, ejemplos prototípicos son Madame Bonacieux y Milady de Winter en Los tres mosqueteros, de Alexandre Dumas. A veces aparecen más, aunque no suelen tener mucho protagonismo y su principal afición es tratar temas "de mujeres" o ser las amigas y confidentes del interés amoroso del protagonista. Hay veces en las que ella ni siquiera tiene amigas como Cosette en Los Miserables de Victor Hugo. Por supuesto, esto no es así y hay gran cantidad de excepciones, pero eso es lo que ocurre al generalizar sin realmente conocer. También hay clásicos en los que son las mujeres protagonistas, y son personajes redondos y bien construidos, bastante realistas, como es el caso de La Regenta, de Leopoldo Alas Clarín a pesar de que la mayoría de los escritores son hombres. Por norma general estas mujeres son distintas a las demás y se enfrentan a un mundo que no las entiende.
Las relaciones amorosas son tratadas como la cosa más pura que existe, especialmente si es la relación de el/la protagonista con su interés amoroso, preferiblemente alguien con quien se va a casar. Este es el ideal, un amor que es casi platónico. Lo que sí que parece que es común a todas las novelas es la idea de que querer a una mujer solo para acostarse con ella está mal. La verdad es que a veces el tratamiento de los personajes femeninos es impresionante, teniendo en cuenta que en muchas épocas se consideraba que las mujeres eran por naturaleza inferiores a los hombres. 

Pero, ¿y la literatura juvenil, que es lo que más se lee entre los jóvenes? El tratamiento de la feminidad en estas novelas es crucial, pues muchas veces puede condicionar su visión en posteriores etapas de la vida. En las novelas de fantasía, inaugurada por JRR Tolkien, las mujeres siguen siendo tratadas como seres divinos, al fin y al cabo, gran parte de ellas son elfos, pero ya hay una pequeña diferencia: Éowyn, la doncella que quiere ser guerrera. Eso era algo que hasta el momento no se había visto. Y no solo es guerrera, sino que además lleva a cabo una hazaña que ningún hombre podía realizar. Entonces, partiendo de la base de que muchos libros de fantasía juveniles se basan en Tolkien ¿cómo son, pues, los personajes femeninos? Tratando de ser como Éowyn, a veces con más acierto que en otras.
La saga de Harry Potter, de JK Rowling supone un cambio a ese respecto, pues las chicas ya no son guerreras, no todas. Hermione es mucho más inteligente que sus dos coprotagonistas masculinos, y Luna Lovegood tiene más personalidad que todos ellos. Todas las chicas son humanas y se podrían incluso relacionar con personas de la vida real. Ya parecía que al fin se había alcanzado la igualdad entre personajes.
Las relaciones amorosas ideales son las que se basan en el conocimiento mutuo de los personajes, en las que ellos admiten los defectos de la otra persona y la aman por lo que realmente es, no por lo que se imaginan. Son relaciones más realistas, quizás las más adecuadas.

Pero apareció Crepúsculo, de Stephenie Meyer. ¿Y cómo es la protagonista de Crepúsculo? Insulsa, con la misma profundidad que un charco, una chica que necesita desesperadamente a su novio vampiro porque ella sola no sabe hacer la O con un canuto. Y encima este libro tuvo tanto éxito que aparecieron un montón de personajes iguales. Quizás con Los juegos del hambre, de Suzanne Collins volvieran otra vez los buenos personajes a la literatura juvenil, pero eso no fue tampoco durante mucho tiempo. Los personajes femeninos empezaban como Katniss Everdeen, pero en la mayoría de las ocasiones terminaban como Bella Swan.

Y ahora ha aparecido algo incluso peor: la saga After, de Anna Todd. Estos son los únicos libros de los mencionados en esta entrada que no he leído, pero he visto suficientes reseñas y análisis como para saber de qué va la cosa. No voy a comentar 50 Sombras de Grey, que podría ser su "precursor" puesto que, aunque describe el mismo tipo de relación, no está dirigido a un público juvenil, sino más adulto. La relación que se describe en After es una relación que en cualquier otro contexto sería llamada abusiva. La chica se pliega completamente a los deseos de su novio, quien amenaza con dejarla si no lo hace. El novio es un chico violento y desequilibrado, y a pesar de que sería lo mejor, ella se niega a dejarlo. No solo describe este tipo de relación, sino que encima lo vende como la relación que todo el mundo quiere tener. Yo he vivido una relación así y puedo asegurar que no es lo que todo el mundo quiere vivir. Y lo peor de todo es que las chicas que leen estos libros se creen que eso es así, que esa es la relación ideal. ¿Cómo se supone que debe saber una chica de doce años cómo vivir el amor si no ha tenido nunca una relación y le dicen que esto es lo ideal? Normal que esté aumentando el machismo en los más jóvenes.

No significa esto que esté a favor de la censura literaria. Al fin y al cabo, nadie tiene una moral perfecta e intachable para decidir qué libros se han de publicar por ser "moralmente correctos" y qué libros no, al fin y al cabo, en eso se basa libertad de expresión. Y si se empezaran a censurar libros por motivos ideológicos se acabaría llegando a suprimir la libertad de pensamiento y todos los derechos que tanto tiempo y esfuerzo ha costado conseguir. También es cierto que a los libros hay que darles bombo y publicidad, pues el fin de las editoriales es ganar dinero. Pero frases como "la relación que todo el mundo quiere tener" sobran. O tal vez no sea culpa de los editores y la publicidad, sino del público. Puede que sean esas historias las que el público quiere, y eso es lo más inquietante de todo.

Y vosotros, ¿qué opináis? ¿Tenéis más ejemplos? ¿No estáis de acuerdo? Contadlo en los comentarios.

Todas las imágenes han sido sacadas de DeviantArt. No son mías, son de sus respectivos artistas.

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