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sábado, 19 de diciembre de 2015

Reflexión: ¿E-book o libro físico?

Se supone que a todo lector que se precie le debe gustar almacenar libros en su casa. Preferiblemente libros gordos y ediciones especiales que son demasiado caras y difíciles de conseguir pero que en la estantería quedan perfectas. El ávido lector comprará ediciones de bolsillo baratas si no se puede permitir esas ediciones especiales, pero las deseará con todas sus ganas y no parará hasta conseguirlas. Por supuesto, ese lector no tendrá un libro electrónico, porque leer de una pantalla "le quita toda la gracia a leer", y si lo tiene, renegará de él por el mismo motivo, y siempre dirá que prefiere los libros en papel, aunque no le pregunten. A eso se le llama "tener criterio propio" y "no depender de la tecnología".

A mí no me parece que ese desprecio a los libros electrónicos esté realmente justificado. Se supone que nosotros, los lectores, más que nadie en este mundo deberíamos saber apreciar más el contenido que el continente. Al menos, en mi caso, si la historia es buena me da igual leerla en un libro forrado en cuero y con dibujos de pan de oro que en el mantel de un restaurante.

¿Pero cuáles son, exactamente, las diferencias entre unos y otros?

El libro en papel es el formato "clásico". Los hay de muchas formas y tamaños, más gordos, más finos, con letra más grande o más pequeña, con tapa dura o blanda... Incluso de un mismo libro puede haber mil y una ediciones, especialmente si es un clásico o un best-seller. Hay mil precios donde elegir, casi se puede decir que se adaptan a todos los bolsillos. Y si aún los libros nuevos son demasiado caros, siempre se pueden comprar de segunda mano, pudiendo llegar a costar entre uno y cinco euros. Se supone que la textura del papel es la más "real" a la hora de leer, y el olor ideal es el de las páginas y la tinta. He llegado a oír hablar de gente que antes de leer la primera palabra aspira el olor del libro, palpa las páginas, la portada... Eso me deja un poco a cuadros. Yo me pongo inmediatamente a leer, pero para gustos los colores.
También, y esto es algo muy importante, los libros en papel ocupan espacio. Parece una tontería, pero nadie tomará a un lector en serio si los libros no invaden cada rincón de su casa. La imagen es importante para mucha gente, y no es lo mismo tener trescientos libros almacenados en un e-book que en una estantería.

El libro en formato e-book, en cambio, es considerado como un mal necesario. No todo el mundo tiene dinero suficiente como para comprarse todos los libros, así que se los descarga en e-book (pagando o no, una historia de la que hablaremos en otro momento). Las ventajas que ofrecen los e-books son evidentes: los libros ya no ocupan espacio, no pesan y, en general, son más baratos. Yo, que leo en todas partes, encuentro este invento bastante útil. Un libro gordo pesa lo mismo que uno fino, y eso para transportarlos es genial. También se puede cambiar el tamaño de la letra, para la gente a la que le cuesta leer la letra pequeña de las ediciones de bolsillo.
Hay editoriales, como Alberto Santos, que ofrecen los libros electrónicos a un precio muy barato, en torno a cinco euros, frente a los veinte que cuesta la edición en papel. Otras no tienen alma y los venden a precio de libro normal, cosa que yo considero como una estafa. También se pueden descargar libros con los derechos de autor caducados, a través del Proyecto Gutenberg, y mejor no hablemos de la piratería que casi todos practican. El dispositivo no es tan caro, mi Kindle Paperwhite costó cien euros, y  se amortiza rápidamente si uno lee mucho, como es mi caso.
Además se pueden integrar diccionarios que vienen muy bien cuando se lee en otros idiomas. Para buscar una palabra basta con pulsar sobre ella y aparece la definición o la traducción. Está muy bien para leer fuera de casa, porque no es necesario correr a buscar el diccionario físico cuando no se entiende algo.

En conclusión, se ve que ambos formatos son igualmente aceptables. Ambos tienen ventajas e inconvenientes, es tarea del lector sopesarlas y decidir qué prefiere. En cuanto a mi opinión, como ya he dicho, me da igual en qué formato lea una historia, lo importante es que sea buena y esté bien escrita.

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