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sábado, 16 de enero de 2016

Adaptaciones literarias: Los Miserables (2012)

Vi la película por primera vez la noche de Reyes de 2013. Fue una noche de Reyes rara. Fue la primera vez que no fui a ver la cabalgata. En su lugar, mi familia y yo decidimos ir al cine. Había visto anunciar Los Miserables, y me llamó la atención. No tenía ni idea de qué iba. Mi padre, que tampoco conocía mucho la trama, me contó que trataba sobre gente miserable no solo a causa de la falta de dinero, sino también de moral. En principio no me gustaba demasiado la idea, pero luego descubrí que estaba ambientada en el siglo XIX, no en la época actual, y verla se convirtió en imperativo.

Me enamoró completa y absolutamente. Es una película un poco rara, pues los actores están casi todo el tiempo cantando, y solo hay unas pocas frases de diálogo dobladas. Eso no le gustó a mucha gente, pero a mí me encantó. Salimos del cine todos llorando, y a partir de ese momento me empecé a interesar más y más por el musical. Volví a ver la película con una amiga, y también terminamos las dos como magdalenas. Llegué a tal punto de fanatismo que cuando una chica, que no me caía demasiado bien, osó quejarse en alto de la película, le solté tal contestación que no osó volver a abrir la boca sobre el tema.
En la Feria del Libro de ese año compré el libro. No tenía ni idea del lío en el que me estaba metiendo, pero esa es otra historia que se en otro momento ha de ser contada. Basta decir que el fanatismo, tanto por el libro como por el musical, me ha durado casi intacto desde aquella noche de Reyes de 2013 hasta ahora, y puede que siga más allá. Lo único que me falta es ver el musical en vivo, algo que, espero, ocurrirá pronto.

Una vez hecha la introducción, pasemos a hablar de la película, y lo más interesante, de su relación con el libro. 

La verdad es que el cine aporta una serie de ventajas que en el escenario de un teatro no se pueden hacer. Así, se permite mayor fidelidad a la historia del libro que en la versión representada en los teatros. En la película, llegan incluso a repetir frases textuales del libro (de la traducción al inglés, en este caso), lo que hizo que me gustara aún más, cuando la vi de nuevo habiendo leído el libro.
Sin embargo, hay cosas que ocurren demasiado rápido. Hay tramas que en el tiempo del libro tardan meses en desarrollarse, y en el de la película, apenas unos días. Todo es mucho más precipitado. Hay personajes principales que se banalizan y se simplifican, y los que en el libro tienen un carácter un poco más secundario se convierten prácticamente en extras. Hay muchas pequeñas tramas que se cortan, simplemente por motivos de tiempo. Y aún así, dura dos horas y media, y son dos horas y media muy intensas. Claro, si se quiere una representación completa del libro, siempre está disponible la miniserie francesa del 2000, con Gerard Depardieu como protagonista. Yo vi los dos últimos capítulos y me resultaron demasiado lentos. Así que, si la historia de Los Miserables funciona muy bien, para mí, en un libro, no funciona igual para una película.

La caracterización, eso que a mí me preocupa tanto en las adaptaciones literarias, y que me provoca infinitas quejas cuando un personaje no se adapta a mi imagen mental, no ha estado tan mal. En general, todos los personajes aparecen más guapos que su versión literaria, y no se ha hecho mucho caso de las descripciones del libro, salvo en contadas ocasiones. Quiero pensar que se ha debido a buscar la calidad de la interpretación sobre el parecido físico con el personaje.

Lo mejor, sin duda, son las canciones. Esas sí capturan casi completamente la esencia del libro. Las frases musicales, las letras... Hay veces que no coinciden del todo con la idea del autor, pero es un placer escucharlas de todas formas. Lo mejor es que brillan por sí solas, y a pesar de la apartente dificultad de entender una historia cantada completamente (que no es tal, se lleva haciendo ópera desde el siglo XVII y nadie se ha quejado nunca), se entiende perfectamente sin necesidad de leerse el libro antes, y salvo momentos puntuales parece perfectamente natural. Eso es importante, pues la mayoría de las adaptaciones no se llegan a entender bien sin el apoyo del libro.

No hay que olvidar que es una adaptación. Así que, aunque se sostiene por sí sola de manera admirable nunca llegará a alcanzar el nivel de la novela. Yo recomiendo encarecidamente leer primero el libro y ver la película/musical después, pero si se hace al revés tampoco es un problema tan grave como en otros casos, ya que el musical nos puede ayudar a entender el libro.

Resumiendo:
Lo mejor: Se puede ver sin leer el libro y se entiende perfectamente.
Lo peor: Algunas tramas se simplifican y precipitan.
Recomendaciones: Ver con una caja de pañuelos, una GRAN caja de pañuelos.

No es casualidad que publique esto antes que la reseña del libro. Es completamente a propósito, ya que yo vi la película antes de leer el libro, como antes he explicado. La reseña llegará la semana que viene.

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