expr:class='"loading" + data:blog.mobileClass'>

sábado, 27 de febrero de 2016

Reseña: La sangre de los elfos, de Andrzej Sapkowski

En verdad os digo que se acerca el tiempo de la espada y el hacha, la época de la tormenta salvaje. Se acerca el Tiempo del Invierno Blanco y de la Luz Blanca. El Tiempo de la Locura y el Tiempo del Odio, el Tiempo del Fin. El mundo morirá entre la escarcha y resucitará de nuevo junto con el nuevo sol. Resucitará de entre la Antigua Sangre, de Hen Ichaer, de la semilla sembrada. De la semilla que no germina sino que estalla en llamas. ¡Así será! ¡Contemplad las señales! Qué señales sean, yo os diré: primero se derramará sobre la tierra la sangre de los Aen Seidhe, la Sangre de los Elfos.

Saga de Geralt de Rivia:
1. El último deseo
2. La espada del destino
3. La sangre de los elfos
4. Tiempo de odio
5. Bautismo de fuego
6. La torre de la golondrina
7. La dama del lago (1 y 2)
8. Estación de tormentas


Este libro es un poco diferente a los libros anteriores de la saga, pues ya no es una colección de relatos, sino una novela en pleno derecho. Tampoco está centrada en Geralt, o al menos, no completamente. Está centrada en un personaje que se presentó en el libro anterior: Cirilla de Cintra, o Ciri, para los amigos.

La narrativa del autor es magnífica, y la labor del traductor, brutal. No sé polaco para comparar estilos en uno y otro idioma, pero solo leyendo en español puede llegar uno a hacerse a la idea de cuánto ha costado traducir eso. Aparecen muchas palabras técnicas, de esas que solo un científico utiliza, y otras de cuya existencia ni siquiera había oído hablar. Además, hay párrafos enteros escritos en castellano antiguo. Si eso no es hacer una labor excelente como traductor, yo no sé qué es. 
Además, me parece muy curioso que el autor sepa mezclar tan bien los registros culto y vulgar. Muchos hemos estudiado en Literatura obras en las que se suponía que los criados usaban un lenguaje vulgar y los señores, un lenguaje culto, y supongo que pocos habrán sido capaces de distinguirlo, quizás porque todo el castellano de tiempos pasados parece culto. Esta es la primera vez que en un diálogo puedo distinguir claramente esos dos registros, y verdaderamente, se nota mucho el contraste. Parece que los personajes son de verdad, y hablan como hablan las personas de verdad.

La ambientación sigue siendo tan buena como siempre. El mundo de Sapkowski es enorme y muy complejo, y está perpetuamente en expansión. Me gusta, además, por otro motivo: para orientarme no necesito mapas. Hay uno al principio, pero no hace mucha falta. Las descripciones bastan y sobran para situar al lector, y eso es algo que muy pocos saben hacer. Es muy cómodo hacer un mapa y hacer que el lector se apañe solo, pero no es tan fácil conseguir que se sitúe sin más información que las palabras.
La escritura tiene algo que consigue que el lector se introduzca en la narración. No se llega hasta el punto de sentirse como uno de los personajes, pero sí a sentir emociones por ellos y a preocuparse por su destino. Las imágenes que se formaban de estos eran muy vívidas, a pesar de que apenas hay descripciones de ellos (y no, no he recurrido a buscar imágenes del videojuego). 

Otra forma de narración que me ha parecido sumamente original es la narración y descripción por medio del diálogo. Es algo que no he visto hacer a ningún otro autor, y me ha parecido una idea fantástica. Es cierto que no siempre se habla así, pero es una forma de hacer que el lector se haga una idea del escenario y los hechos sin recurrir a larguísimas descripciones. Y para ilustrar de lo que hablo, dejo un fragmento a modo de ejemplo:

- No es nada. No te pongas nerviosa. Ven aquí, conmigo. Venga, pequeña.
- ¿Y... y el cobertizo?
- A veces pasa. No hay por qué preocuparse. Un debut, por lo general, hay que valorarlo siempre positivamente. ¿Y el cobertizo? No era un cobertizo muy bonito. No pienso que nadie lo eche en falta en el paisaje. ¡Hola, señoras mías! ¡Tranquilas, tranquilas, por qué tanta violencia y tanto ruido, no ha pasado nada! ¡Sin nervios, Nenneke! No ha pasado nada, repito. No hay más que colocar esas tablas. ¡Vendrán bien como leña!

Y así, a cientos. Si quedaba algún resquicio de duda de que Sapkowski era un genio, ya no queda ni uno.

La construcción de personajes es brillante, especialmente en el de Ciri. Su evolución a lo largo del libro es brutal, y lo mejor es que se ve que aún le queda un gran camino por recorrer. El resto se quedan un poco más estáticos, lo que es normal, pues ya son adultos y tienen bastantes años a sus espaldas, y ya tienen su personalidad formada.

Creo, sin embargo, que el personaje de Geralt de Rivia brilla más en el mundo de los relatos. Verlo aparecer en las versiones particulares de Sapkowski de los cuentos clásicos era verdaderamente interesante, y verlo como personaje de una novela se me hace raro. Sigue habiendo cambios de escenario repentinos, como en los cuentos, pero ahora se hacen extraños y fuera de lugar. No pegan, y a mí me perdieron bastante. 
También está el hecho de que no llega realmente a terminar, su final es tan abierto que no se puede considerar como tal. Llega de forma muy repentina y no resuelve nada. Parece más bien un corte hecho en un sitio raro, y se echa en falta un poco más de preparación. 

Así pues, en conclusión:
Lo mejor: ¿He mencionado ya lo maravillosa que es la escritura de Sapkowski?
Lo peor: El final es muy abrupto y no tiene preparación ninguna.




No hay comentarios:

Publicar un comentario