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sábado, 20 de febrero de 2016

Reseña: Ritos iguales, de Terry Pratchett

Lo último que hizo Tambor Leño, antes de que la Muerte apoyara una mano huesuda sobre su hombro, fue entregar su cayado de poder al octavo hijo de un octavo hijo. Y hay que decir que lo hizo justo a tiempo. Bueno, quizá un poco precipitadamente. Pero ¿cómo iba a saber que el recién nacido no era varón? Además, si no hubiera pasado así, el Mundodisco sería un lugar mucho más aburrido, ¿no? Pues volviendo al grano. La cuestión es que ahí tenemos una atribulada familia numerosa que no sabe qué hacer con su hija menor, una niña tozuda y muy revoltosa llamada Eskarina.










Tras mucho tiempo sin continuar con estos libros, vuelvo al fin a leer una novela del Mundodisco, y la verdad es que lo he agradecido. Después de libros en los que todo es serio y trascendental es refrescante leer uno en el que ni siquiera el fin del mundo se toma como algo demasiado importante. 

En esta novela el autor no se burla tanto de los tópicos de la fantasía como de los defectos de la sociedad. Esta es una novela con un mensaje igualitario claro, feminista, diría yo, pero no demasiado pesado hasta el punto de ser una moralina, sino lo suficientemente aderezado para hacer pensar al lector en lugar de darle todo resuelto, lo que yo valoro mucho más. 

Los personajes siguen siendo tan brillantes como siempre. Son creíbles a su manera, Todo un mundo de excentricidades se extiende a su alrededor. Ellos mismos son muy extraños, y poca gente se identificará con ellos. Sin embargo, a su manera son creíbles, y se sostienen bastante bien. Sorprendentemente bien en un mundo que no tiene ni pies ni cabeza. Muchos destacan en sus reseñas a Yaya Ceravieja, y es cierto que lo que se muestra de este personaje en esta entrega de la saga es increíble. Todas sus facetas, sus excentricidades son de lo más original. Y no solo ella, el resto de personajes son magníficos. Desde la pequeña Eskarina a Simmon, pasando por el bibliotecario de la Universidad. 

Y la ambientación ¿qué voy a decir que no se haya dicho ya? Es cierto que en esta entrega el mundo no ha aumentado significativamente. Se ve el pueblo de donde vienen Ceravieja y Eskarina (las Monañas del Carnero en español y Bad Ass en inglés, que queda aún mejor), y un par de ciudades, pero no se exploran demasiado y rápidamente volvemos a Ankh-Morpok, que ya visitamos lo suficiente en los dos libros anteriores. También se ve con cierta profundidad el interior de la Universidad Invisible, pero no se ven demasiados aspectos desconocidos, pues todos los conocimos en La luz fantástica. 

La verdad es que, aunque es innovador en ciertos aspectos de la trama, al final el libro resulta algo repetitivo. El desenlace es parecido al de La luz fantástica, y muchos de los recursos que utiliza son muy parecidos. El humor, aunque muy bueno, es algo menos original. Utiliza algunas referencias al mundo real, y eso saca un poco de contexto. También es un libro que no está dividido en capítulos, sino en espaciados, y, a no ser que uno se lo lea del tirón, es difícil encontrar un punto donde parar. 

Resumen:
Lo mejor: Los personajes están en el punto justo entre la locura y la cordura.
Lo peor: Repite los mismos esquemas que en libros anteriores

Nota:

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