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sábado, 6 de febrero de 2016

Reseña: Sueños de piedra, de Iria G. Parente y Selene M. Pascual

Érase una vez un reino muy, muy lejano donde un príncipe premió a un mago por ayudar a rescatar a una joven en apuros. 
Encantador. 
Lástima que nada de esto sea verdad.En realidad, el príncipe sueña con gloria y venganza; el mago, con que sus hechizos no sean siempre un desastre y la joven en apuros, con huir de un pasado que la atormenta... y del recuerdo del hombre al que ha matado. 
Érase una vez...











La verdad es que este libro no me atraía mucho desde el principio. Todo el mundo hablaba maravillas de él y de sus autoras. Nadie reseñaba nunca defectos, y de hecho hay muy poca gente que le haya dado una sola estrella en Goodreads. A mí eso, lejos de ponerme las expectativas por las nubes, me da mucho miedo. Porque he tenido experiencias muy poco satisfactorias con libros que le gustaban a todo el mundo.

El principio era potente, muy potente. La primera frase, magistral. El primer capítulo, una maravilla de caracterización del personaje. El segundo ya no lo fue tanto, pero no estuvo mal, aún así. Me gustaron las aventuras que vivieron los personajes, y las relaciones que se iban forjando entre ellos. No era la próxima joya literaria de nuestro tiempo, pero no estaba nada mal. Algo típico, pero disfrutable, y además, muy gracioso.
El estilo es muy sencillo y accesible, muy juvenil. Además, muy ágil, con lo que el libro se lee bastante rápido. A veces se repiten mucho las palabras en un solo párrafo, pero no molesta demasiado. 

La construcción de mundos es bastante pobre, es el mundo típico y resabido de la fantasía medieval. No es precisamente una maravilla (o Marabilia, mejor dicho), pero cumple su función adecuadamente. Además aparecen criaturas que no suelen aparecer demasiado, como mantícoras y banshees, y es algo de agradecer. Ya basta de meter siempre trolls y orcos, o variantes de estos. 

Pero todo eso no importa, porque en torno al final del primer tercio se convierte en una historia de amor más con un trasfondo fantástico. Y hay muchas cosas que fallan en ese romance. Primera, y más importante, toda la trama y todos los personajes se subordinan a él. En cuanto aparece, todo lo demás deja de importar, solo existen los personajes enamorados y las dificultades que encuentran para estar juntos. Segunda, la evolución de los personajes. La historia se cuenta a través de las voces de Arthmael, el príncipe, y Lynne, la joven del terrible pasado. Y al principio sus voces estaban claramente diferenciadas, tenían unas personalidades muy bien definidas y coherentes. Mi favorita era la de Arthmael, por su altivez, su sarcasmo y su manía de ponerse títulos, me pareció algo muy gracioso y para nada repelente, como todo el mundo dice. Pero entonces llegó el romance, y la voz de Arthmael se transformó en la de Lynne. Y ya daba igual quién narrara la historia. Ambos sonaban igual. Se perdió el sarcasmo, y en un solo capítulo Arthmael cambió por completo su personalidad. Por último, pero no menos importante, hace que el tercer protagonista, el mago torpe, desaparezca casi por completo de la trama. Se desdibujan los pocos trazos que había de este personaje y se convierte en una caricatura de lo que era. No evoluciona, no piensa, solo está para ser inocente y hacer bulto. 

Seguimos hablando de personajes, porque no son precisamente un punto fuerte. La protagonista femenina no para de autocompadecerse de la terrible vida que ha tenido por culpa de la avaricia de un hombre. Además, es prácticamente perfecta en todo, y orgullosa hasta decir basta, cuando a la trama le conviene. Es el típico personaje femenino "fuerte e independiente" que en realidad depende por completo de otro para superar su "duro pasado". La llamaría Mary Sue si tuviera la certeza de que mi integridad no corre peligro. Del príncipe ya hemos hablado, y al tercer protagonista no hace falta ni mencionarlo, ya que apenas tiene peso argumental. Los personajes secundarios están definidos de forma muy pobre, con apenas unos pocos adjetivos, y están divididos en requetebuenos y requetemalos. Lo de siempre, vamos. 

La historia no es muy original, y es incluso predecible. Ha habido momentos en los que casi he sentido compasión por los personajes, y otros de verdadera tensión, pero han sido más la excepción que la regla. El romance, el peso fundamental, no está bien llevado en absoluto, como ya he dicho, y está muy forzado. Además, parece que si las autoras no meten al menos dos escenas de sexo cada cincuenta páginas no se quedan tranquilas. Sí, sí, antes de que las hordas de fanáticos enfurecidas se me echen encima, ya sé que el sexo no es un tema habitual en la literatura juvenil, y de hecho está muy bien que lo incluyan, pero una cosa es incluirlo y otra muy distinta, que se convierta en el eje vertebrador. ¿No era posible un término medio?

El mensaje que pretende transmitir es algo muy positivo, y hasta necesario. Muchos de los temas que trata no son los típicos en la literatura juvenil, y toda innovación es buena (casi). Lo que me ha pasado es que la "moraleja" está presente en todas partes, en algunos momentos llegando a ser casi rimbombante. ¿De verdad los jóvenes necesitamos que nos repitan un mensaje tantas veces?


Conclusión
Lo mejor: El principio es de los más potentes que he visto. Si hubiera mantenido el nivel...
Lo peor: El romance provoca subidones de azúcar mayores que comer solo gominolas durante un mes.

Nota:




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