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sábado, 26 de marzo de 2016

Reseña: El ciclo de la Luna Roja II: Los hijos de las Tinieblas, de José Antonio Cotrina


Tras La cosecha de Samhein, la aventura continúa.


La ciudad ya les ha demostrado lo cruel que puede ser, pero eso no va a detenerlos. No piensan rendirse. Ahora tienen la magia de su parte y ha llegado la hora de tomar la iniciativa.

Van a explorar la ciudad. Van a arrancarle todos sus secretos. Y no habrá vampiro ni hechicero ni criatura alguna que los detenga.

Mientras tanto, un mal más antiguo que el propio reino despierta entre las ruinas…

Y la Luna Roja se acerca.


El Ciclo de la Luna Roja:
2. Los hijos de las tinieblas
3. La sombra de la luna

Este libro ha sido verdaderamente difícil de encontrar, y es por eso por lo que he tardado tanto tiempo en hacerme con él y reseñarlo. No estaba en ninguna librería por la que pasaba, ni en ninguna gran superficie. Al final, lo tuve que pedir por Amazon, donde también, sorprendentemente, quedaban ya pocos ejemplares.

Lo leí pasado mucho tiempo de la lectura de la primera parte, y por eso, al principio, me perdía un poco con los personajes y las situaciones, ya que no me acordaba de todo. Afortunadamente, mi memoria volvió pronto y, aunque no me acordé de absolutamente todo, sí me pude acordar de la mayoría.

Este libro es más largo que su predecesor, y también ocurren muchas más cosas. Si La cosecha de
Samheim era un libro de presentación, este es un libro de desarrollo.
Mejora en algunos aspectos: la ambientación es mucho más creíble y absorbente, y el estilo está algo más pulido. Sería uno de esos libros que hacen que a uno le entren ganas de vivir en el mundo que describen, si no fuera porque no es un mundo demasiado halagüeño, y es más bien tirando a tenebroso y claustrofóbico. No es el sitio ideal para unas vacaciones, y por eso me gusta leer sobre este mundo tan cruel y tan distinto a lo que nos tienen acostumbrados los escritores juveniles españoles.

Ya mencioné en la reseña del anterior libro la habilidad del autor para describir lo feo y lo deforme. Me agrada ver que no se ha perdido un ápice, y que, si acaso, todos esos elementos que hacían esta obra original han aumentado en esta segunda parte.

Sin embargo, ha fallado también en otros aspectos. El primero y fundamental: los personajes. Eran todos demasiado planos, solo descritos por uno o dos adjetivos a lo sumo. Más bien parecían fantoches, especialmente los niños. Ya me resultó imposible conectar con ellos, pues no me parecían creíbles, no eran personas. Dicen que cambian, pero en la práctica, apenas lo hacen, y cuando es así, resulta algo forzado. El protagonista, especialmente, me ha parecido soso y aburrido. Muchos secundarios han tenido más interés. Los personajes “autóctonos” de Rocavarancolia me han llamado mucho más, aunque solo fuera por su original aspecto.

La historia parece haberse quedado estancada, sin elementos que la impulsaran hacia delante. Las muertes me han parecido forzadas, y no me he involucrado realmente en ellas. Nada que ver con la del primer libro, en la que lloré hasta por los que odiaba. Ahora, incluso por los más queridos, sentí pocas cosas, y la más llamativa fue la indiferencia. Realmente, la parte más interesante no fue la de los niños, sino los politiqueos de los habitantes de Rocavarancolia.

El final, eso sí, es apoteósico. Se ve venir desde kilómetros, pero es apoteósico. Es cerrado, más o menos, y supongo que permitirá la tercera parte si está bien hecha. Me ha parecido de lo más acertado. Eso sí, no voy a revelar nada porque no me gustaría arruinárselo a nadie. Leedlo y descubridlo.

Conclusión: No está mal
Lo mejor: Todo es más grande y algo mejor hecho.
Lo peor: La regla anterior no se aplica a los personajes, desgraciadamente.

Nota:


sábado, 19 de marzo de 2016

Reseña: Los guerreros de Dios, de Andrzej Sapkowski

Y a esto, diréis, ¿qué pasaba con los guerreros de Dios? ¿Qué pasaba con Praga?
Praga...
Praga apestaba a sangre.

Corre el año de 1427 y los herejes husitas asentados en Praga libran batalla tras batalla contra las tropas de la Iglesia de Roma, venciendo una y otra vez. La rebelión husita es también una revolución social contra el clero y la nobleza, de ahí que los nobles de Silesia, Lausacia y Bohemia intenten destruirlos por todos los medios. La Inquisición tiene sus espías por doquier, como también los tienen el obispo de Wroclaw y sus misteriosos asesinos negros. Para preparar la invasión de Silesia, los líderes husitas resucitan una oscura red de espionaje que saboteará y asesinará en nombre de la causa. La guerra extiende sus alas por el corazón de Europa.
Reinmar de Bielau, llamado Reynevan, joven médico y alquimista que se ha unido a los husitas para vengar a su hermano, contacta en Praga con un círculo oculto de magos y hechiceros que pueden ayudar a salvar a su amigo Sansón Mieles. Al mismo tiempo es reclamado por los líderes husitas para convertirse en el jefe de la red clandestina de sabotaje, por lo que habrá de pasar calamidades sin cuento. Reynevan busca también por toda la región a su perdido amor, Nicoletta, quien, puede ser, ha sido recluida por su padre.

La violencia de la guerra golpeará a Reynevan una y otra vez, destruyendo poco a poco sus sueños y sus convicciones. En un peligroso juego de espías, Reynevan cumplirá su venganza, ayudará a sus amigos y combatirá a brujos y malvadas criaturas hasta que la vida le imponga una dolorosa elección entre la causa a la que sirve y el amor que le impulsa.

Trilogía de las Guerras Husitas:
2. Los guerreros de Dios
3. Lux perpetua

Encontré este libro por casualidad en una librería de Segovia. No tenía ni idea de que ya había salido en español el segundo volumen de las Guerras Husitas, y no dudé en comprarlo. Acabé todo mi dinero del mes, incluso la chatarra, pero valió mucho la pena.

Me ha parecido mejor que el anterior en muchos aspectos. El principal: el ritmo. Continuamente pasan cosas, y no hay ni un momento de respiro. Cuando no les persiguen tienen que escapar de una mazmorra, o planear el asedio a una ciudad. Una vez que nos atrapa ya no hay manera de escapar, pues siempre quedan cabos abiertos que provocan que se quiera seguir leyendo. Consigue introducir al lector en la trama de una manera fascinante, hasta el punto de olvidarse de que está leyendo. Muchas veces parecía que lo estaba viendo como una película en mi cabeza.

La ambientación es perfecta. Se respira Edad Media en cada página. Cada palabra parece estar cuidadosamente elegida para contribuir a esta. Me ha parecido incluso mejor que la del primer libro, que ya era muy buena. Comenzamos, también, a entrever mejor cómo funciona la magia en ese mundo, y me ha parecido de lo más adecuado. Funciona tal y como se entendía en esos años, y hay frecuentes referencias a libros de brujería reales de ese periodo, y a otros que no lo son, pero como si lo fueran. Y es realmente fascinante la manera que tiene de introducir anacronismos de forma sistemática pero mantener el carácter medieval. Me quito el sombrero ante este hombre. 

Los personajes evolucionan bastante más que en la primera parte. Empezando por Reynevan, el protagonista. Me ha gustado mucho más. Está más cínico, más comprometido con la causa y no tanto con sus propios problemas y más creíble en general. Evoluciona de forma casi imperceptible, mediante pequeños cambios. No es hasta terminar el libro cuando uno descubre que el Reynevan del final no es el mismo que el del principio. Pero no es el único. Sansón Mieles y Scharley no se quedan atrás. El segundo es algo más estático, pero el cambio de Sansón me parece de lo más acertado. Creo que se va a convertir en uno de mis personajes favoritos.

Los diálogos mantienen el sarcasmo continuo. No pone ningún diálogo al azar, todos están por algo, y no es para distraernos charla banal. Es literalmente imposible predecir qué va a contestar un personaje, pues muchas veces suelta una respuesta inesperada. No es un libro de humor propiamente dicho, pero he soltado unas buenas carcajadas con él, desde luego.

Los nombres de personajes y lugares siguen siendo tan raros como en el libro anterior. Esta vez, sin embargo, me ha resultado más fácil aprenderme el nombre de los personajes, en parte porque hay menos, y los que hay se encuentran más a menudo y en parte porque puede que me haya fijado más. Es importantísimo en estos libros pararse un momento a fijarse bien en un nombre y crear una pronunciación mental, para al menos, poder reconocerlo.

Hay algunas escenas y descripciones de una violencia desmedida. A lo mejor no es mucho para otros acostumbrados al terror, pero para mí, oh, dama inocente, ha habido partes tan cruentas que me han hecho poner caras leyendo. Si hay algún alma cándida como la mía allá en el mundo, avisada está.

Conclusión: Bestial
Lo mejor: Respira medievo por los cuatro costados.
Lo peor: A veces es demasiado cruento

Nota:


sábado, 12 de marzo de 2016

Reflexión: La avaricia o la destrucción de Harry Potter

Que quede clara una cosa, para empezar. Yo no soy una fan absoluta de Harry Potter, ni Potterhead ni nada de eso. Tampoco odio la saga, y de hecho me gustaría releerla en un futuro cercano. Sí, la leí de pequeña y no, no fue mi infancia, pero la recomendaría a cualquiera que se iniciara a la lectura, igual que recomendaría Las crónicas de Narnia o algunos libros de Laura Gallego como El coleccionista de relojes extraordinarios. Dejando esto claro, podemos empezar.

Supongo que todos estaremos de acuerdo en que Harry Potter ha sido, y sigue siendo, un gran fenómeno editorial. No hay más que ver la que se montó cuando salió a la venta el último libro, o al salir las películas, o la que se arma cuando aparece información nueva relacionada con el mundo. Fue una saga emblemática, una saga que marcó y sigue marcya es parte de la cultura popular friki, lo queramos o no.
ando a montones de niños alrededor del mundo, y que casi todo el mundo recuerda con cariño. Hay un montón de merchandising, cualquier friki que se precie debe pertenecer a una casa de Hogwarts,
Por supuesto, con esto la autora ha ganado muchísimo dinero, y le ha servido para consagrarse como una de las escritoras más relevantes de todos los tiempos. Muchos la ponen a la altura de Tolkien y C.S.Lewis, y a la saga la colocan como un clásico moderno, aunque solo el tiempo puede dar o quitar la razón a esas afirmaciones. 
Tras Harry Potter, Rowling publicó varios libros, si bien es cierto que no fueron tan aplaudidos como se esperaba. Una vacante imprevista resultó ser un sonoro fracaso, y todo el mundo parecía hablar de lo tremendamente mal que estaba escrito (yo no lo sé, no lo he leído), y a pesar de eso, va a haber, si no hay ya, una serie de televisión. Después escribió, y creo que sigue escribiendo, una saga policíaca, la saga de Cormoran Strike, compuesta, en español, por El canto del cuco y El gusano de seda, bajo el seudónimo de Robert Galbraith, y con esto sí ha conseguido éxito en crítica y ventas (tras descubrir que Galbraith era en realidad Rowling). Ya nos debe de quedar claro que, si no es rica, debe tener dinero suficiente como para vivir el resto de su vida sin dar ni golpe. Solo con el gran fenómeno que es Harry Potter le bastaría. Pero eso no es suficiente, parece. 

Porque este mes de julio se estrenará en Londres Harry Potter and The Cursed Child (Harry Potter y el niño maldito), una secuela teatral a las aventuras del mago, en la que se narra lo que ocurre tras los libros. Y, ¿adivináis qué? También va a salir en formato libro, parece ser que en dos partes, para ganar más pasta. Y además, la polémica está servida, ya que la actriz que interpretará a Herminone es negra. No me voy a meter ahí, pero como maniobra publicitaria no está mal, su imagen ya ha dado varias vueltas a Internet y todo el mundo sabe de la obra de teatro. Para que luego digan que la polémica no sirve de nada. 
Además, en noviembre se estrena Animales fantásticos y dónde encontrarlos, que será una trilogía, en la que también participa la propia Rowling. Y a saber qué vendrá después, ya se ve que últimamente está de moda hacer infinitas precuelas y secuelas de sagas míticas. Me empieza a dar la sensación de que la autora se quiere unir a esta tendencia para volver a sacar millones del filón de oro que es Harry Potter. Porque los Potterheads incondicionales pagarán lo que sea por nuevo contenido, y seguirá explotándolo hasta que no quede nada más.

¿Hasta cuándo va a llegar esto? ¿Llegará algún momento en que al fin se agote? La saga Harry Potter está terminada. Si quiso introducir algo extra debió haberlo hecho cuando tuvo la oportunidad. De nada sirve seguir dándole vueltas una y otra vez a un mismo mundo, por muy complejo que sea. Solo falta que escriba los libros desde la perspectiva de Ron. O de Draco Malfoy.

sábado, 5 de marzo de 2016

Reseña: Oliver Twist, de Charles Dickens

Oliver Twist malvive en un hospicio donde la escasa comida y los castigos corporales son norma. Empujado por el ambiente, ingresa en una banda de ladronzuelos dirigida por el avaro Fagin. Los bajos fondos de Londres son el escenario de este genial clásico universal creado por Charles Dickens. Directores como David Lean o Roman Polanski realizaron excelentes versiones cinematográficas. Una difícil y amarga infancia, marcada por la pobreza y la prisión de su padre, y aliviada sólo por la lectura, señaló para siempre la vida de Charles Dickens, quien encontró en ella inspiración literaria. Sus novelas aúnan realismo, humor y un amplio conocimiento de los marginados, cuya situación denunció continuamente.








Este era un libro que llevaba bastante tiempo en mi lista de pendientes, pero nunca había tenido realmente ganas de sacarlo de ahí. Siempre parecía que había libros mejores delante y lo iba dejando, hasta que un buen día me dio un pronto y decidí leerlo sin ningún motivo en concreto. 

La ambientación es sin duda lo que más destaca. Dickens ha sabido describir el ambiente de los bajos fondos y hacerlo casi vivo. Primero, y más importante, por las descripciones, que no son muchas ni muy minuciosas, pero dan un aspecto general con el que es fácil hacer trabajar a la imaginación para que rellene los huecos que quedan. 
Pero el ambiente no se recrea solo gracias a las descripciones. Por increíble que parezca, otro elemento que ha contribuido han sido los personajes, o más bien, sus actitudes. Cómo piensan, cómo valoran su vida y la de los demás... Porque los bajos fondos no son solamente lugares físicos, sino que están dentro de cada personaje, y se los lleva consigo allá donde va. 
Además, ha sabido reflejar muy bien su manera de hablar, su argot. Leí algunos fragmentos de diálogo en voz alta y realmente sonaban desagradables, incluso cuando hablaban de temas relativamente normales. 

La historia no está mal, aunque no es particularmente brillante. Al principio, hasta el segundo tercio, parece que no va a ninguna parte, y uno va pasando páginas y parece que, en el fondo, no pasa nada, y no parece que vaya a pasar. Es al comienzo del último tercio cuando todo empieza a cobrar sentido, aunque no llega a conducir a un final apoteósico. A veces es algo predecible, pero se deja disfrutar. 
Llega un punto en el que ya no se centra tanto en Oliver como en todos los personajes que se mueven a su alrededor, y eso me ha gustado. Que sea el protagonista de la novela no tiene por qué significar que tenga que aparecer en todos los capítulos del libro.

El estilo en general es bastante seco. No se pierde en vanos juegos retóricos, y le viene a la historia y al ambiente como anillo al dedo. A veces es demasiado seco, y chirría. No obstante, hay pasajes en los que la voz es tan poética que se acerca el verso. Son pocos, eso sí, y se suelen dar en unos pocoa momentos cruciales. 

Lo que nos lleva a hablar de los personajes. Y es aquí donde está el mayor fallo. Los personajes son, o bien tan buenos que son casi santos, o pérfidos y malvados sin ningún tipo de piedad. Y no evolucionan absolutamente nada a lo largo de todo el libro. Me resulta especialmente llamativo el caso de Oliver, quien, a pesar de todo lo que le ocurre, nunca deja de ser bueno, cándido y adorable. Y eso era muy, muy poco creíble. También los personajes burgueses eran excepcionalmente buenos, excepto dos excepciones, y le hace a uno preguntarse si en el Londres del siglo XIX los ricos iban acogiendo alegremente a niños pobres en sus casas. Los malos malísimos, por supuesto, son pobres y jefes de las bandas criminales, y tenemos que asumir que son así como podrían haber sido de cualquier otra manera, pues no hay absolutamente nada que justifique sus actos. Hay una brillante excepción: el personaje de Nancy, el único realmente complejo, con motivos reales, miedos genuinos y, en fin, personalidad.

También es cierto que la historia se sirve demasiado a menudo de la casualidad. Ocurren demasiadas cosas simplemente por azar, y eso al final queda un poco esperpéntico.
Tiene un final bastante predecible y poco original, en el que triunfa el amor y la bondad, que queda mal en una novela realista. Sin embargo, he de decir que la hipocresía de algunas clases sociales está muy bien representada, y el castigo de Mr. Bumble me ha resultado de lo más irónico y acertado.

Conclusión: Me ha dejado con una sensación un poco agridulce
Lo mejor: La ambientación es muy buena y la crítica social funciona muy bien.
Lo peor: Los personajes vuelven a estar hechos de cartón-piedra

Nota: