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sábado, 30 de abril de 2016

Reseña: Mort, de Terry Pratchett

En esta entrega de la hilarante saga del Mundodisco la Muerte decide tomarse unas vacaciones. Para irse tranquila contrata como aprendiz a Mortimer, un joven soñador y despistado encargado de recoger las almas en su ausencia. Pero Mort no está demasiado capacitado para su trabajo y en una de sus primeras misiones, en lugar de redoger el alma de una joven princesa a punto de ser asesinada, recoge la de su asesino. Su decisión genera una paradoja en la línea del Destino que amenaza con colapsar el universo. Mientras, la Muerte se dedica a jugar a los dados y a filosofar por los bares del Mundodisco...








Ya era hora de cambiar un poco de aires, y esto era justo lo que necesitaba. Esta novela es bastante distinta a las anteriores: no tiene lugar en Ankh-Morpok, al menos, no la parte más importante, y tampoco gira alrededor de los magos y su Universidad Invisible. Tampoco involucra a los seres de las Dimensiones Mazmorra, lo que agradezco profundamente. Creo que este sería uno de los libros ideales para comenzar a leer la saga. Y, por ahora, mi novela favorita del Mundodisco.

Los personajes son bastante diferentes a lo que nos tenía acostumbrados, incluso en el disparatado universo de esta saga. Para empezar, uno de los personajes protagonistas no es otro que la Muerte. Y qué Muerte. Ya la habíamos visto en otros libros, pero solo de pasada, y ahora toca conocerla algo mejor. Es un personaje fantástico, y lo mejor es que no concuerda con la idea de la Muerte que todo el mundo tiene en la cabeza, lo que acentúa el aura de disparate que lo rodea. Me ha gustado bastante la forma del autor de representar su voz, haciendo que hable en mayúsculas. Parece que en la voz mental suena más ominoso, y por eso lo que dice es mucho más gracioso. Cuando muera, quiero que esta Muerte me recoja.

El resto de personajes están muy bien, pero es cierto que no brillan tanto. El protagonista absluto, Mort, me ha sorprendido y para bien. Es un personaje redondo que, aunque evoluciona de la forma que lo hacen todos los héroes habidos y por haber, llega a sorprender.  
No es una novela muy poblada, pero todos los personajes que aparecen tienen un peso importante en la trama, incluso el mayordomo al que nadie hace caso. Desde la princesa salvada hasta la hija de la Muerte, pasando por un mago de poca monta, todos están bastante bien desarrollados a pesar de que muchos se basan en clichés. Me encanta ver cómo este autor los reinventa y parodia constantemente.

La historia es un soplo de aire fresco en esta saga. Sí, hay otra amenaza de fin del mundo, pero no es tan seria ni se toma tan mal como en libros anteriores, aunque ya se tomaba medio en broma medio en serio. Además, el efecto del "fin del mundo" es un poco difuso, pues ni siquiera los personajes más expertos saben exactamente lo que va a pasar. A veces dan ganas de que los personajes fracasen simplemente para ver qué ocurre. Y lo mejor es que combina esta historia con fragmentos sueltos de la Muerte dando tumbos por el Mundodisco. Fantástico.

Al fin descubrimos un rincón nuevo del Mundodisco: el reino de la Muerte. No es muy grande, consiste en su casa y poco más, pero no deja de resultar de lo más curioso. Hay dos habitaciones en concreto que me parecieron muy interesantes. La primera es donde se alojan los relojes de arena que cuentan el tiempo restante de vida de los mortales y la segunda, la mejor, la sala de las biografías, donde se guardan libros que escriben la vida  de los vivos según ocurre y completamente pormenorizada, diálogos intrascendentes incluidos. Al final este libro deja con la intriga de si el destino está escrito de antemano o no, puesto que los relojes dicen una cosa y los libros, otra diferente.
El nombre del caballo infernal es maravilloso, le pega como anillo al dedo. Y tendréis que leer el libro para descubrirlo.

El final sorprende bastante, pues no se ve venir. Le deja a uno un poco perdido, pues ocurren muchas cosas a la vez, se tarda un buen rato en averiguar qué ha ocurrido y ni esa explicación parece cuadrar. La relación amorosa que aparece se fragua con un realismo que pocas veces he visto en fantasía más seria. Me ha gustado el hecho de que ninguna de las partes sea precisamente un icono de belleza, la acerca más, si cabe.
Si tengo que decir algo malo es que es un poco simple, y que el humor ya no parece tan fresco como en libros anteriores. 

Conclusión: Mi libro del Mundodisco favorito hasta la fecha
Lo mejor: El personaje de la Muerte es simplemente genial
Lo peor: Demasiadas referencias al mundo real para el humor


sábado, 23 de abril de 2016

Reflexión: Libros de booktubers

Llevaba un tiempo pensando escribir algo al respecto, pero ha sido ahora, con todo el revuelo en las redes sociales, cuando me he decidido hacerlo. Porque estoy harta de los divos y de la gente que los justifica, estoy harta de que cuando decimos que no nos gusta un libro escrito por alguien famoso y adorado en la selecta comunidad booktuber nos tachen de haters sin criterio, estoy harta de que llamen "acosador" y se echen encima de cualquiera que ose criticarlos, y estoy harta de que siempre acaben posicionándose como las víctimas.

Ya está, ya lo he dicho. 
Pero la entrada de hoy no va de eso. Principalmente porque no todos los booktubers son así, y porque es injusto estigmatizar toda una comunidad por unos pocos, que casualmente son los más famosos. Hoy voy a hablar de los libros que publican estos, los más famosos, y espero que no me muelan a palos.

Ser booktuber/youtuber/famoso y publicar un libro no significa que el libro automáticamente sea malo. Tampoco que sea bueno, que esto quede claro. En teoría, los booktubers, igual que los blogueros, leen mucho y de muchos autores. Es lógico y normal que en algún momento entre el gusanillo de "yo también quiero escribir". Eso no es en absoluto criticable, incluso si se hace por ganar dinero (¿cuántos escritores sueñan con hacerse ricos y famosos?)Por tanto, que escriban y publiquen un libro no es algo inherentemente malo.


P
ara que una editorial se interesara por un libro este debería estar bien escrito. Esa es la teoría, lo que ocurriría en un mundo ideal. Sin embargo, ya nos han dicho por activa y por pasiva que las editoriales no trabajan de forma altruista. Son empresas, nos dicen, y lo que quieren es ganar dinero, no dar a conocer al próximo renovador de la literatura a quien (creen) no va a leer nadie. Según esta explicación, es lógico que para alguien famoso, un booktuber con muchos subscriptores, sea mucho más fácil publicar un libro: las editoriales saben que van a vender mucho. Así de cruel es el mundo. 

El problema viene cuando, en su afán por vender y vender, se descuida por completo la calidad del producto, cuando el primer libro que escriba un booktuber, con todos sus fallos y su falta de madurez, se publique tal cual simplemente porque va a vender. Cualquier cosa que esta gente mande a una editorial será publicado automáticamente. Y llega un momento en el que eso ya no funciona. Porque ser famoso o influyente puede facilitar el proceso de edición, pero no debería servir para que todo lo que se escribe se publique sin filtros de ningún tipo. 

Sí, las editoriales son empresas y buscan ganar cuanto más dinero, mejor. Pero si no hay un control de calidad, al final será contraproducente. Porque habrá gente que vea los libros sin revisar y con fallos por todas partes... Y algún avispado habrá que vea que esa editorial no se preocupa en absoluto por su contenido y basa su supervivencia en publicar libros escritos por gente famosa que tiene un estilo digno de mi yo de diez años. Y que una editorial sea conocida por publicar libros malos solo por ser de youtubers da una fama terrible, muy difícil de superar más tarde. Aquí ya no son de ayuda las hordas de fans enfurecidos.

Por tanto, para concluir: Un booktuber puede escribir lo que le dé la gana, y puede mandarlo a las editoriales que le dé la gana, y no está mal. Lo malo viene cuando las editoriales publican libros fijándose única y exclusivamente en el nombre del autor.

sábado, 16 de abril de 2016

Reseña: Neimhaim, de Aranzazu Serrano Lorenzo

Una profecía señala a los clanes Djendel y Kranyal que deben unirse en tiempos de adversidad. Juntos fundan un nuevo y próspero reino llamado Neimhaim, donde la hija de Gursti Bäradlig, líder de los Kranyal, y el hijo de Adroon, guía espiritual de los Djendel, se convertirán en los primeros reyes de una nueva dinastía legendaria.
Tras su nacimiento, Ailsa y Saghan deberán superar muchas y complicadas pruebas para cumplir la profecía; para ello se criarán en una península solitaria y salvaje, y aprenderán, bajo condiciones extremas, el arte de la espada y habilidades sobrenaturales conocidas como los 'dones'. Entre ellos crecerá, de manera inexorable, un vínculo especial y potentísimo que será a la vez su mayor don y su mayor debilidad.Pero a pesar de sus esfuerzos y de las promesas divinas, el futuro de Neimhaim tiene un poderoso enemigo: Nordkinn, un inmortal caído en desgracia que tiene sus propios planes para los herederos y para todo el reino.


Los hijos de la nieve y la tormenta
1. Neimhaim
2. ¿?



Tenía muchas ganas de leer esto. No había leído apenas reseñas, y a las que leí tampoco les había prestado atención. No me interesó por la portada, aunque podía haberlo hecho. Tampoco por la sinopsis, que apenas revelaba nada. Fue por la promesa de un mundo nuevo y complejo, por ver que en España también se hacía buena fantasía épica. Y, desde luego, daba lo que prometía.

El mundo es fascinante: enorme, con un grado de complejidad bestial y muy, muy original. Los vikingos son un pueblo muy sugerente, pero hasta ahora no había leído a nadie que se basara en ellos para una saga de fantasía épica, y no solo de Edad Media vive el escritor. Como buen mundo de fantasía que es, no es exactamente una copia del mundo en el que se inspira y añade rasgos nuevos manteniendo intacto el misticismo de la cultura que lo inspira.
Los dos clanes que se presentan son radicalmente distintos: unos son una raza de guerreros indomables que rinden culto a la batalla y esperan morir en combate para, al morir, llegar a los Campos Eternos junto a los dioses; mientras que los otros son pacíficos, más cercanos a los magos que a los guerreros, que aman la vida y desprecian la lucha, que al morir son enterrados con una semilla para que su cuerpo alimente un árbol. Al presentarlos yo temía que cayeran en el recurso fácil de la exageración hasta la caricatura de los rasgos de unos y de otros, pero he de admitir que lo ha hecho pocas veces.

El estilo es muy envolvente. Es uno de esos estilos que provocan que el lector se introduzca de lleno en el relato y se crea todo lo que le cuentan. Es algo recargado, eso sí, pero esos son los que a mí me gustan, en algún punto entre demasiado simples y completamente barrocos, tirando un poco más a lo segundo. No llega a distraer la atención con florituras innecesarias. El único problema que le he encontrado ha sido la repetición de palabras "raras", que queda rimbombante, y es que si no he leído "níveo" al menos setecientas veces, no lo he leído ninguna.

Los personajes no son los más humano del mundo, he de admitir. Los Elegidos son, eso, héroes, gente excepcional, y son demasiado divinos como para conseguir que nos identifiquemos con ellos. A veces son un poco arquetípicos, pero la autora ha conseguido que, a pesar de todo, sean creíbles dentro de lo que se puede. Los secundarios están bastante bien trabajados, pero también tienen el mismo problema: es muy difícil sentirse identificado con ellos. Son todos demasiado heroicos, algo más que simples mortales.  Todos evolucionan, es cierto, pero son más bien evoluciones "predeterminadas", no llegan verdaderamente a sorprender ni a ser muy distintos a cómo eran antes. He sentido cierta simpatía por Sigfred e Illzar, aunque eso se debe más a sentimientos propios que al trabajo en sí de los personajes. Algunos se han quedado desaprovechados para mi gusto, parecía que iban a tener un gran papel y se queda en nada.

La historia tampoco es muy original, aunque tiene su punto. Es otra historia de fantasía épica, un viaje del héroe. Lo que sí me ha parecido sumamente original e interesante son los sucesos que tienen lugar mientras ellos están lejos. Son cosas que normalmente se suelen obviar, pues toda la atención se concentra en el héroe y el pueblo de donde viene no interesa, porque está perdido en medio de ninguna parte. Me ha gustado ver que hay vida aparte de los protagonistas y los personajes que giran a su alrededor, el mundo parece más lleno.
No me ha parecido que el ritmo fuera lento, aunque en torno a la mitad baja bastante. Es verdad que me lo he leído muy rápido, así que las partes más lentas han pasado deprisa. Lo que sí puedo afirmar con rotundidad es que el principio, con toda su aura mística y su aire a leyenda celta, y el final son lo más potente con diferencia, y el resto del libro es lento comparado con ellos.

Puede parecer que me ha resultado más bien indiferente, pero todo lo contrario. Este libro tiene fallos objetivos, que ya se han visto, pero ha conseguido algo increíble: me han dado exactamente igual. He disfrutado muchísimo esta historia. He llorado, he gritado, me he emocionado. Me he llegado a preocupar verdaderamente por el destino de toda esta gente. Y eso vale más que todos los fallos que pueda tener. Entiendo, sin embargo, que es algo completamente subjetivo, y habrá mucha gente que no lo haya visto igual. Aún así, lo recomendaré una y mil veces.

Conclusión: Brutal a pesar de sus fallos
Lo mejor: Su mundo es muy completo, original y trabajado
Lo peor: Aún emplea demasiados arquetipos de la fantasía épica tradicional

Nota:




sábado, 9 de abril de 2016

Mis primeros libros

Sé que esta entrada (más bien en versión vídeo) está por todas partes de booktube. Sé que es una falta de originalidad terrible por mi parte ponerla en mi blog también, pero a veces las entradas (o vídeos) populares también consiguen llamar mi atención.
No voy a hablar de los libros con más dibujos que texto, porque entonces no acabaremos hasta el fin del mundo, tampoco de los típicos del Barco de Vapor, porque no me marcaron tanto como a otros niños, demasiado simples y cortos para mi gusto. Yo soy rara de fábrica, está claro.

Los primeros libros sin apenas dibujos que leí, antes incluso que los del Barco de Vapor, fueron los de Narnia, a la edad de 7-8 años. Los leí a raíz de ver la película, que me había encantado, y los fui consiguiendo gracias a una colección que venía con el periódico que comprábamos los domingos. El ritmo no era muy regular, todo hay que decirlo, y hubo libros que me hicieron desear de verdad (La travesía del Viajero del Alba tardó un mes en llegar, si no recuerdo mal), pero la espera mereció la pena. Me leía cada uno en unas dos semanas, según las estadísticas de mi madre, y estoy completamente segura de que es la saga que más veces he releído de toda mi vida lectora. No exagero si digo que la he leído más de diez veces. 


Sí, yo leí Terry Pratchett a los ocho años. Era una edad en la que yo buscaba hambrienta libros para devorar. Los realistas me aburrían, así que buscaba básicamente la fantasía. Al ver estos y ver que prometían magia, mi madre empezó a comprármelos, otra vez, con el periódico. Lo cierto es que en aquella primera lectura no tuve mucho éxito. No los entendía y me aburrían, pues aún no conocía los tópicos de los que se burlaban y las historias eran demasiado absurdas como para entenderlas tan pequeña. Más tarde, en torno a los doce años, volví a leerlos y esta vez ya sí que los entendí y me encantaron. Y ahora, va una tercera. 





Era una época en la que devoraba con avidez cualquier cosa que tuviera que ver con la magia, ya se ve, y esto no podía ser menos. Ya había leído unos cuantos libros de Geromino Stilton que me habían regalado mis tíos, y al ver este no pude resistirme... ¡Era tan gordo! Me indignaba un poco porque yo era una rebelde y no me parecía bien que los dragones y las brujas fueran siempre los malos, y porque al final todo resultaba ser un sueño (espero no habérselo fastidiado a nadie). Ese final lo había visto varias veces y no me parecía nada bien. Ya que se crea un mundo de fantasía, al menos que sea real dentro del relato, digo yo. Me leí hasta el séptimo en casa de mis primas, y veo que han sacado muchos, muchos más. Lo que pasa es que en los últimos la moralina la meten con luces de neón y aparecen más clichés juntos que en toda la saga de Dragonlance.


Con esta saga tuve una historia convulsa. También la empecé a raíz de la película, pero esta vez me la fueron regalando mis tíos. Supongo que me la empecé el mismo año que los libros de Narnia, o como mucho, al año siguiente. Me gustaron mucho, al menos, los primeros. Yo los consideraba casi "de miedo", porque era el ser más asustadizo del mundo. Los dementores, en especial, me daban un repelús terrible. Por eso cuando llegué al quinto libro dejé la saga por unos años. Al principio aparecía una escena en la que los dementores trascendían al mundo muggle. Y yo, que poco me faltaba para creérmelo todo, me asusté tantísimo que recuerdo haber dejado a mis padres en vela tranquilizándome hasta las tantas de la noche. Más tarde, tras salir el último libro, consideré que era "mayor" y que ya no me podía dar miedo, así que pedí los dos últimos libros y me los terminé. No es de mis sagas favoritas, pero le guardo cierto aprecio. Pienso releerla en inglés este año a la vez que mi prima, a quien se los voy a dejar, para comentarlos con ella. 

Estos son los libros que más me marcaron en mi primera época lectora. Más tarde llegaron otros que también me llegaron a la patata, y que guardo como oro en paño, pero esa es otra historia y debe contarse en otro momento.



sábado, 2 de abril de 2016

Reseña: Orgullo y prejuicio, de Jane Austen

Orgullo y prejuicio es una novela de amor o, mejor, una novela de enamorados. Bingley y Jane, Darcy y Elisabeth, Lydia y Wickham luchan para obtener el objeto de su pasión, deben jugar el juego que la sociedad en que viven les propone y deben ganarlo. Sin saltarse las reglas, pero con un tesón capaz de vencer cualquier barrera, llegarán a toda costa a ese matrimonio que para ellos habrá de marcar el inicio de la felicidad soñada.










Esta es otra de las lecturas que llevaban siglos en la lista de pendientes sin intención de cambiar su situación. Sin embargo, tras el intento fallido de conseguir Elantris, de Brandon Sanderson (llegará, llegará, paciencia), decidí leer este, para acabar por fin con esa espinita molesta. 

Decir que es solo una historia acerca del amor de Mr.Darcy y Elisabeth es reducir mucho su argumento y su alcance. Y de hecho, la historia, tan compleja aunque no lo parezca a simple vista, es uno de sus puntos fuertes. Puede parecer que no ocurre nada aparte de bailes, comidas, cenas y recepciones, pero según avanza la trama el lector puede empezar a ver cómo eso que parecía tan simple no lo es tanto. La autora consigue crear, sin que uno se dé cuenta, un complejo entramado de relaciones, tanto como uno del mundo real. 

Hay una fuerte crítica social, sutil pero claramente apreciable. Muchos de los aspectos que critica siguen siendo actuales, y nos hace ver que realmente la sociedad, particularmente en el sentido del trato de la mujer, tampoco ha cambiado tanto desde entonces como nos gustaría creer. La burla de los matrimonios por conveniencia y sin amor es todavía más mordaz, y aparece por todas partes, ya que el tema central es, precisamente, el matrimonio de las distintas hijas de los Bennet. La forma de escribirlo es muy inteligente, será de los pocos libros en los que la crítica social o ideológica queda perfectamente integrada en el conjunto de la novela. 

Los personajes son soberbios, aunque yo al principio no me daba cuenta. Evolucionan de una manera muy sutil, y creíble, teniendo en cuenta que no pasa tanto tiempo ni sucesos tan extraordinarios como para que cambien demasiado. Algo incluso más importante es que no solo evolucionan los personajes, también lo hacen, e incluso en mayor medida, la opinión que tienen otros sobre ellos. En una sociedad tan centrada en las apariencias como fue la georgiana (que no victoriana, como todo el mundo dice) lo que realmente importaba de una persona era la apariencia externa que daba, y las opiniones que las demás personas tenían sobre ella. Eso es algo que ha quedado muy bien reflejado.

Cada personaje tiene una personalidad muy bien definida, y, a no ser que haya equivocaciones con los nombres, cosa que pasa a menudo (se pueden referir a Elisabeth como Eliza, Lizzy o Miss Bennet, así que hay que andar con mil ojos) se distinguen perfectamente unos de otros. 
En general me han gustado todos, y si no, al menos me han provocado algún tipo de sentimiento, y eso es algo raro. Hay algunos que me han gustado algo menos, pero a cambio hay otros que me han encantado, como Mrs. Bennet, Jane o el propio Darcy. Sin embargo, no ha sido este último mi personaje favorito, como se podría esperar.

El que más me ha gustado, sin duda, ha sido Elisabeth, quien merece una mención especial. Es creíble, humana y tiene unas agallas que ya quisiera yo ver en las guerreras "fuertes e independientes" que se llevan en estos tiempos. Es una mujer que sabe lo que quiere y no se contentará con nada menos. Es muy inteligente, y a veces suelta unas contestaciones que son oro puro. Es el personaje que refleja la visión de la autora, supongo, y lo hace de un modo acorde al libro y a la época, de manera sutil pero efectiva, y no a grito pelado, como parece que tiene que ser. Me ha parecido muy real y, por qué no, me ha recordado un poco a mí misma. Todas las que se han leído este libro dicen haberse enamorado de Mr. Darcy. Pues bien, yo me he enamorado perdidamente de Elisabeth Bennet. Eso, señores, es un buen personaje femenino.

El estilo llama la atención. Es un estilo muy recargado, de oraciones larguísimas y plagadas de subordinadas. Cuesta un poco introducirse en la historia al comenzar, especialmente si, como yo, emprendéis la gesta de leerlo en inglés, pero después se convierte en un rasgo más que acerca al lector al mundo de apariencias y lujo de la clase alta de finales del siglo XVIII. También es llamativa la casi completa ausencia de descripciones en toda la novela. Me costó horrores formar una imagen de los personajes y escenarios. Al final, ni siquiera sabía si Elisabeth era rubia o morena. 
También es una novela escrita básicamente a partir de diálogos. Los personajes hablan con las mismas frases largas, retruécanos y rodeos que el narrador, y a veces resulta poco creíble, pues parece que se los han aprendido de memoria como un guión de teatro. Muchas veces sueltan información encubierta, y otras veces hay que leer varias veces lo que dicen para interpretarlo correctamente. Esto no les hace perder la voz, sin embargo, y es algo sorprendente. Sin embargo, tanto diálogo acaba cansando, y se echa de menos algo de narración y descripción.


Conclusión: Sencillo en apariencia, pero profundo en realidad. Absolutamente recomendable.
Lo mejor: La sutil crítica y la vigencia que mantiene doscientos años después.
Lo peor: Tiene tanto diálogo y tan poca descripción que parece una obra de teatro.