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sábado, 21 de mayo de 2016

Reseña: Las amistades peligrosas, de Pierre Choderlos de Laclos

La Marquesa de Merteuil y el Vizconde de Valmont, que en otro tiempo fueron amantes, se aprovechan del mejor modo que pueden de la sociedad puritana y privilegiada en la que viven. En detalladas cartas comparten y hacen gala de sus hazañas amorosas. Pero, mientras que el vizconde puede hacer alarde de sus libertinajes, la marquesa debe disimular. Su rango social, su viudez y su condición de mujer la obligan a comportarse con doblez, y para competir con el vizconde debe intentar escapar del papel que la sociedad le impone.










CARTA CLXXVI
Diankra a los condes de ...

Esta es otra de esas obras que leí tras ver la adaptación, que volvió a gustarme tanto que en seguida busqué ávida de saber más el libro en el que se basaba. Mis expectativas no hacían más que subir, y alcanzaron su punto álgido cuando descubrí que era una novela íntegramente epistolar. Como podéis fácilmente comprobar, todas ellas se vieron satisfechas, y de qué manera. 

Lo primero que hay que destacar y que, sin duda, os agradará a vosotros también es el hecho de que los personajes están muy bien perfilados y tienen unas voces perfectamente diferenciadas. Como la historia se cuenta a través de las cartas que se van mandando esto es muy importante, pues al ser las cartas tan cortas en general es muy fácil despistarse y creer que sigue escribiendo el personaje de la epístola anterior. Cada uno tiene una forma diferente de escribir, y es fácil percibir, con la lectura algo avanzada, cuándo finge, cuándo exagera y cuándo está diciendo lo que a otro personaje le interesa. Además, no ocurre como en otras novelas románticas en las que la mujer a conquistar es virtuosa, guapa, y ahí se acaban sus virtudes. Todos los personajes femeninos están igual o más desarrollados que sus acompañantes masculinos. Incluso me parece que hay más mujeres que hombres, y desde luego, tienen un comportamiento muy, muy liberal para la época en la que está escrito. Me ha sorprendido especialmente el hecho de que los hombres no sólo lloran, sino que muchas veces fingen llorar y normalmente hacen todo lo posible para que la dama a la que cortejan se dé perfecta cuenta.

Se nota que es una obra encaminada a reflejar los defectos de una clase social: la nobleza. La frivolidad y el desenfreno se respiran por los cuatro costados. Comprobaréis que pocas veces respetan los convencionalismos y las normas sociales, y muchas veces ni siquiera respetan las que dicta el sentido común. Los personajes son caprichosos, volubles, frívolos. Hay mujeres casadas o prometidas cuyos maridos, actuales o futuros, no hacen acto de presencia en toda la obra, en los cuatro meses que abarca, que ya es bastante.

A veces llegaba un punto en el que me olvidaba de que estaba leyendo una novela escrita por un autor y me sentía como una vieja cotilla leyendo una correspondencia ajena, tratando de vivir unas intrigas y unas emociones en las que ya no puede ser partícipe. Consigue que el lector se sienta culpable por cotilla. Es verdaderamente meritorio conseguir que la figura del autor casi desaparezca, y que uno se olvide de que no está leyendo una correspondencia real.

Es cierto que el estilo es bastante recargado, y en general abundan las frases kilométricas de varios renglones, pero una vez que os introduzcáis de lleno en la trama dejará de tener importancia y se convertirá en un rasgo más de ambientación. A veces me han chirriado frases, especialmente por comas mal puestas, pero creo que eso se debe más a la traducción o edición del libro. Si supiera francés podría haberlo leído en el idioma original y posiblemente darle algo más de sentido, pero es algo fuera de mi alcance por ahora.

Otra cosa que llama la atención, también, es la ausencia total de descripciones. Es algo lógico, es cierto, pues todos sabemos que el que escribe una carta con descripciones o bien es un literato de prestigio, en cuyo caso no está escribiendo una carta, sino un relato basado en hechos que a él le han ocurrido, o bien tiene más bien pocos dedos de frente. Aún  así, se echa un poco en falta conocer el aspecto y la vestimenta de los personajes. Ni siquiera sabe la edad aproximada en algunos casos, y a mí eso me ha alterado de sobremanera, porque no sabía qué caras ponerles.

Desde luego, os recomiendo vivamente la lectura de esta obra. Puede que al principio sea algo difícil de seguir, o, al menos, bastante extraño, pero si continuáis descubriréis que no es tan difícil como en un principio parecía, ni tan pesado como su estilo nos hace creer. Las cartas son en general muy cortas, y no suelen superar las cuatro páginas, por lo que cuando empecéis os garantizo que será difícil parar.

Siempre suya, etc.
Madrid, a 21 de mayo de 17...

PD:
Conclusión: Soy una vieja cotilla y no me avergüenza admitirlo

Lo mejor: Los personajes están muy bien caracterizados y tienen voces únicas
Lo peor: Uno no tiene ni idea de cómo es su aspecto físico

Nota: 



4 comentarios:

  1. Siempre he querido leer esta obra, pero no sé, me termino echando para atrás. Con tu reseña me vuelven a entrar ganar de ir a por ella ^^

    Un beso!

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    1. ¡Anímate, mujer! Que está muy bien, es corta y se lee sola. La verdad es que no me arrepiento de haberla empezado ^^

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  2. Qué casualidad, estaba a punto de empezar este libro... Eh... Vuelvo a empezar: llevo un año intentando encontrar un hueco para leer este clásico (que me daba algo de pereza, lo reconozco), pero, tras leer tu reseña -acertada-, me pongo hoy mismo. Gracias. (Cotilla, sí, quién no, pero no tan vieja...)

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    1. ¡Muchas gracias! Es graciosa la cantidad de gente que lleva tiempo queriendo leer este libro, yo lo descubrí casi por casualidad y no tenía ni idea de que lo conociera tanta gente (prueba de que el marujeo nos gusta desde hace mucho, mucho tiempo y que no pasa de moda). ¡Me alegro de que te haya convencido!

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