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sábado, 2 de julio de 2016

Reseña: Stardust, de Neil Gaiman

El joven Tristran Thorn está dispuesto a hacer cualquier cosa para conquistar el frío corazón de su amada Victoria, incluso a prometerle que le conseguirá la estrella que ambos ven caer una noche. Para cumplir su palabra, Tristran deberá cruzar el muro que separa su pueblo del País de las Hadas, un vasto territorio donde nada se parece a lo que él ha conocido, donde ni siquiera las estrellas tienen forma de estrella y donde los duendes y los espectros campan a sus anchas. En ese mágico lugar, el joven no sólo hará cambiar su futuro, sino que también descubrirá cosas de su pasado que no podía imaginar. Con la ayuda de un unicornio, un barco pirata que surca el cielo, un árbol muy sabio y una florecita de cristal... ¿conseguirá Tristran el amor de su dama?






Llevaba mucho tiempo queriendo leer algo de Neil Gaiman, y la oportunidad llegó en la Feria del Libro de Madrid. Había visto la película de Stardust y me había encantado, así que decidí comprarme el libro, ya que estaba. 

La verdad es que es una historia que me ha encantado, pero, a pesar de ello o precisamente por eso, no sé qué decir. Es un libro muy corto, apenas llega a las doscientas páginas, y parece un cuento de hadas más que una novela. Está escrito como si fuera para niños, y la historia es simplemente encantadora. Yo me lo he leído en inglés y coger un pasaje al azar y leerlo es delicioso. El lenguaje que utiliza es muy musical, lo que desde luego contribuye a crear esta ambientación tan especial que tiene el libro. Además, utiliza muchas fórmulas que vienen de cuentos fantásticos tradicionales, como los pactos entre hadas o brujas con otros seres de Faerie o humanos, o la personificación de todo lo que aparece.

El mundo que se presenta es muy interesante y encantador. No se rige por leyes puramente lógicas, y es tan irracional como los cuentos para niños. Tiene barcos que viajan por las nubes capturando truenos, brujas viejas como el tiempo, en la casa real los príncipes luchan entre ellos hasta que quede solo uno y, por supuesto, las estrellas tienen forma humana. Lo mejor de todo es cómo interactúa este mundo con el nuestro, en un mercado que se celebra una vez cada nueve años, y cómo reaccionan los habitantes de nuestro mundo y los de Faerie, como si fuera lo más normal del mundo.

Los personajes están muy bien construidos para lo corto que es el libro y evolucionan de forma muy pausada y creíble, especialmente Tristran y la estrella. Apenas se notan sus cambios, solo al final, cuando ellos mismos se dan cuenta de lo que han vivido, uno descubre que no son los mismos que empezaron. Pero no acaban aquí. Todos los personajes secudarios e incluso extras están muy bien perfilados aunque aparezcan poco, especialmente las hadas y brujas.

Hay bastantes detalles que hacen que este no sea cien por cien un cuento para niños, o al menos, no para los niños de ahora. Tiene varias escenas de sexo y alguna parte bastante gore, pero están muy bien integradas y a mí no me han molestado en demasía. El sexo es más poético que explícito y las escenas sangrientas, aunque injustas, no lo parecen tanto, pues están contandas con naturalidad y sin ensañamiento, por lo que casi pasa desapercibido el componente cruel.

La historia puede resultar predecible, pues cae en la gran mayoría de los tópicos fantásticos que ya conocemos, pero les da una vuelta original que resulta refrescante. El final me decepcionó un poco, esperaba algo más (SPOILER: ¿en serio la bruja se resigna? ¿En serio?). Sin embargo, me ha dejado con una terrible sensación de vacío, e incluso hizo que se me saltaran las lágrimas. Desde luego, Stardust se ha convertido en uno de mis libros favoritos, y estoy deseando leer más obras de Neil Gaiman.

Conlcusión: Precioso y encantador

Lo mejor: Recrea perfectamente el ambiente de un cuento de hadas.
Lo peor: Al final le falta un poco

Nota:






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