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sábado, 27 de agosto de 2016

Reseña: El último argumento de los reyes, de Joe Abercrombie

El rey de los hombres del Norte se mantiene y sólo hay un guerrero que le pueda detener. Su viejo amigo y su enemigo más antiguo: ha llegado la hora de que el Sanguinario vuelva a casa…

Glokta está librando una lucha secreta en la que nadie está seguro y nadie es de fiar. Y como sus días de guerrero están lejos, utiliza las armas que le quedan: chantaje, tortura…

Jezal dan Luthar ha decidido que la gloria es demasiado dolorosa y prefiere una vida sencilla con la mujer a la que ama. Pero el amor también puede ser doloroso y la gloria tiene la desagradable costumbre de aferrarse a un hombre cuando menos la desea…

El Rey de la Unión ha muerto, los campesinos se rebelan y los nobles luchan por su corona. Sólo el primero de los Magos tiene un plan para salvar el mundo, pero esta vez hay riesgos. Y no hay un riesgo más terrible que romper la Primera Ley…

El volumen que cierra la impresionante trilogía de una voz que ya es imprescindible en la fantasía moderna.

La Primera Ley:
1. La voz de las espadas
2. Antes de que los cuelguen
3. El último argumento de los reyes


Sí, me he terminado esta saga bastante rápido para lo que suelo tardar con las trilogías (y El ciclo de la Luna Roja da fe), pero cuando terminé Prince of Thorns no podía quedarme con esa crueldad descafeinada y decidí volver al maestro a pesar de que lo había leído hacía tan poco. No sabía cómo iba a terminar esta trilogía, que parecía imposible de rematar, y la forma de la que lo ha hecho me ha parecido del todo adecuada. 

El libro comienza con el número más alto de líneas distintas que ha aparecido hasta ahora en la Primera Ley. Se puede decir que cada personaje "punto de vista" (POV) tiene su propia línea independiente. Es cierto que todavía se pueden clasificar en dos grandes grupos, Adua y Angland, pero las historias de los personajes que están en cada sitio son muy distintas y muchas veces hasta independientes. 

No se puede hablar de evolución de personajes, no como en otros libros, pero aún así desde el principio hasta el final se descubren nuevos rasgos de cada uno que hacen que la opinión del lector acerca de ellos cambie de forma radical según avanza el libro. También es interesante ver cómo algunos personajes son el mundo para unos y son odiados a muerte por otros. Glokta es un gran amigo y apoyo para Ardee West pero la imagen del mal mismo para Jezal dan Luthar, por poner un ejemplo. Algunos personajes ocultan facetas de sí mismos cuando tratan con otros para parecer más amables o heroicos y muestran su lado oscuro cuando no les ven. Algunos que parecían trozos de pan en las anteriores entregas se muestran como los culpables de gran parte de los problemas de los que hacen llamar sus compañeros, o incluso de su muerte. 

El final es justo lo que le pega a esta trilogía. Es pesimista, mucho, aunque deja muchas tramas abiertas que permiten pasar un pequeño resquicio de luz. Algunos personajes consiguen lo que ansiaron durante toda su vida y descubren que no es ni mucho menos tan honorable y bonito como parecía en sus sueños, otros tratan de rehacer su vida para caer en los mismos errores del pasado, y otros muchos mueren por el camino. 
En este punto tengo que mencionar a Bayaz, el Primero de los Magos. En el primer libro me pareció hasta gracioso, era un mago inteligente, viejo y respondón, y, aunque había momentos en los que mostraba un poder terrible, no parecía una amenaza seria. En el segundo lo fui viendo algo más oscuro, más autoritario y con menos respeto por las opiniones y vidas ajenas. Pero en el tercero se muestra como un personaje simplemente escalofriante, todopoderoso, oscuro y autoritario de verdad, y no voy a revelar nada más porque esto hay que descubrirlo.

Sin embargo, en las escenas de acción me sigo perdiendo. No tanto cuando es combate singular como cuando es un grupo de gente contra otro. Sé quién pelea a quién, pero en la situación de los personajes y sus acciones llega un momento en el que ya no sé dónde están ni por qué. También aparecen un par de deus ex machina que, aunque se pagan más tarde, en el momento que se usan parecen más bien un escape de una situación imposible que algo planeado, como parecen intentar hacernos creer. Puede que en esto influya el carácter "borroso" de la magia, ya que nunca se explican sus reglas como tal.
El mundo es cruel, no tiene piedad, la gente muere de formas terribles o ridículas, y hay algo que no llega a cuadrar del todo con esto, y es que hay algunos personajes que parecen intocables. Reciben heridas casi mortales, o mortales del todo, tienen unos golpes de suerte que me hacen llevarme las manos a la cabeza, e incluso en el asedio más terrible parecen a salvo y tranquilos. No hace falta que mueran todos, pero que no se note tanto que no se quieren matar, que muchas de sus salvaciones parecen milagrosas.

Conclusión: Pesimista, deprimente y fantástico

Lo mejor: Lo humano de los personajes
Lo peor: Algunos parecen protegidos por un escudo anti-todo

Nota:

sábado, 20 de agosto de 2016

Reseña: Prince of Thorns, de Mark Lawrence

Before the thorns taught me their sharp lessons and bled weakness from me I had but one brother, and I loved him well. But those days are gone and what is left of them lies in my mother's tomb. Now I have many brothers, quick with knife and sword, and as evil as you please. We ride this broken empire and loot its corpse. They say these are violent times, the end of days when the dead roam and monsters haunt the night. All that's true enough, but there's something worse out there, in the dark. Much worse.

 From being a privileged royal child, raised by a loving mother, Jorg Ancrath has become the Prince of Thorns, a charming, immoral boy leading a grim band of outlaws in a series of raids and atrocities. The world is in chaos: violence is rife, nightmares everywhere. Jorg has the ability to master the living and the dead, but there is still one thing that puts a chill in him. Returning to his father's castle Jorg must confront horrors from his childhood and carve himself a future with all hands turned against him.

 Mark Lawrence's debut novel tells a tale of blood and treachery, magic and brotherhood and paints a compelling and brutal, and sometimes beautiful, picture of an exceptional boy on his journey toward manhood and the throne.

The Broken Empire
1. Prince of Thorns
2. King of Thorns
3. Emperor of Thorns

Encontré este libro en mi viaje a Irlanda cuando entré en una librería a hojear. Me llamó la atención y, aunque las reseñas que había visto no lo ponían como lo mejor del mundo, me picó la curiosidad y me lo compré. No tenía grandes expectativas, por tanto, no me he llevado un gran chasco.

Lo que no se puede negar es que es un libro entretenido, y que las páginas pasan volando. Yo me lo terminé en cuatro días, y es que tiene algo que impulsa a seguir leyendo. El nivel de inglés tampoco es demasiado alto, solo encontré un par de palabras que no entendiera y tampoco eran precisamente fundamentales. Por tanto, puede que no sea una joya literaria pero es un libro recomendable para aquellos que se quieran adentrar en la lectura en inglés. 

El mundo no es lo más original del mundo, pero consigue tener un punto inquietante. A primera vista es el mundo medieval promedio, pero según avanza la historia uno se da cuenta de que hay mucho más, y es que es nuestro mundo tras un gran desastre. Hay muchas menciones a una tecnología anterior más avanzada, hay castillos hechos de metal e incluso aparecen bombas que podrían reducir reinos enteros a cenizas. Sin duda, el mundo distópico más original que he visto, aunque eso tampoco es decir mucho.

Sin embargo, el resto del libro me ha sabido a poco, y es que no se puede leer una historia "cruenta" justo después que la Primera Ley y tampoco ver a un protagonista joven y muy cruel para su edad sin evitar compararlo con Artemis Fowl. 
Esa crueldad tan famosa no la he visto por ninguna parte, y si digo que yo la aguanto poco sin poner caras eso dice bastante. Sí, Jorg no tiene corazón, pero no le he visto asesinar a sangre fría algún personaje importante para él, no ha mostrado crueldad gratuita, como se esperaría, y si ha matado a un montón de gente ha sido a perfectos extraños, lo que no ayuda a que uno sienta nada. Habla de violar granjeras, pero nunca le vemos hacerlo, habla de cómo no le importa nadie, pero a la hora de la verdad lo arriesga todo por sus hermanos, dice que mata a quien se le ponga en su camino, pero los que de verdad son (literalmente) su debilidad les deja con vida por algún motivo. No sé si es un problema mío, pero no he visto en él al demonio del que todo el mundo parece hablar. 

Otro de los problemas ha sido el narrador. Es una primera persona, el propio Jorg, y eso podría haber servido para explicar al personaje y ver por fin algo que le señale, efectivamente, como terrible, pero no. Se centra más en otros personajes que en sí mismo, y para eso, creo yo, es mejor utilizar la tercera persona, aunque sea una falsa tercera.

Aunque me haya terminado el libro a una velocidad que ni yo misma me creo la historia me ha resultado más bien indiferente. Jorg y su historia me daban un poco igual, y de hecho, no me importa lo que pase o deje de pasar en sucesivas entregas. Creo que esta es una saga que no voy a continuar.

Conclusión: Solo siento indiferencia

Lo mejor: Se disfruta, entretiene como él solo
Lo peor: La crueldad que prometía brilla por su ausencia

Nota:

lunes, 15 de agosto de 2016

Reseña: Antes de que los cuelguen, de Joe Abercrombie


«Debemos perdonar a nuestros enemigos, pero nunca antes de que los cuelguen.» (H. Heine)

El Superior Glokta tiene un problema. ¿Cómo defender una ciudad rodeada de enemigos y minada por la traición? Los hombres del Norte han cruzado la frontera y han entrado a sangre y fuego en territorio de la Unión. Para detenerlos no bastará con el ejército del Rey. Bayaz, el Primero de los Magos, conduce a un heterogéneo grupo de aventureros en una peligrosa misión por las ruinas del pasado.









La Primera Ley:
1. La voz de las espadas
2. Antes de que los cuelguen
3. El último argumento de los reyes

Después de la charla que Abercrombie dio en el Espacio Fundación Telefónica las ganas que tenía de continuar la Primera Ley se redoblaron, así que tan pronto como pude le eché las garras a la segunda parte. Como no es de extrañar, mis expectativas estaban por las nubes, y como tampoco es de extrañar, no solo las cumplió sino que las superó con creces.

La historia no es lo más original, al menos a primera vista. Tiene tres tramas, una menos que en el primer libro (creo), pero esta vez no se entremezclan tanto y son más independientes. Si acaso se juntan al final, pero mínimamente. Las tres tramas pueden parecer bastante típicas (investigación de un asesinato con un asedio de por medio, un viaje en busca de un arma definitiva y la lucha en el Norte) pero su desarrollo y su conclusión son sorprendentes y realistas a más no poder, pues lo más común es que los personajes no consigan lo que quieren. 

Los personajes siguen siendo la gran piedra angular de Abercrombie. Glokta sigue siendo mi favorito, pero algunos personajes empiezan a hacerle competencia. Todos cambian con el transcurso de la historia, todos se cuestionan a sí mismos, aunque es cierto que algunos lo hacen más que otros. Glokta solo se plantea si de verdad se puede comportar como un "buen hombre" mientras West ve como todo su mundo y todo en lo que creía se desmorona poco a poco.
La evolución más notable se ve en la trama del viaje de Bayaz. Todos los personajes que van con él cambian, algunos más y otros menos. El que más, con diferencia, es Jezal, que recibe, literalmente, un golpe donde más le duele. También ocurre como en novelas de fantasía de viajes, en las que los héroes que viajan juntos se van conociendo más y haciéndose cada vez más amigos, aunque aquí es algo más complicado, pues no es fácil trabar amistad con gente a la que uno detesta. Hay un cabo suelto, sin embargo, y es Longfoot, el guía, que desde el principio hasta el final vive en su burbuja personal alejado del todo de la realidad y nada de lo que ocurre en el viaje consigue cambiarle. Una nota estática que resulta muy rara en el universo siempre cambiante de Abercrombie.
Apenas hay personajes femeninos, aunque ese aspecto mejora con respecto al primer libro. Hay más mujeres en general y las que hay son bastante independientes y se mueven con soltura en un mundo que, por una razón u otra, no está hecho para ellas. Sin embargo, no se ve ninguna interacción entre personajes femeninos, y es algo que me gustaría ver.

En cuanto a la escritura no tengo ninguna queja. No solo está bien escrito y consigue meter al lector en la trama, sino que encima suena bien, el sonido de las palabras (en inglés) en mi cabeza evocaba cada una de las escenas, y no tengo ni idea de cómo habrá conseguido eso, porque estoy segura que algo de intención tenía que haber ahí. La nota de sarcasmo tanto en el narrador como en los personajes sigue inalterada, y es curioso cómo sigue intercalando momentos que resultan hasta cómicos con barbaries que encogerían el corazón a cualquiera.

Conlcusión: Perfecta definición del grimdark

Lo mejor: Cómo utiliza las tramas para dar la vuelta a los clichés de la fantasía
Lo peor: ¿Dónde están las mujeres?

Nota:


sábado, 6 de agosto de 2016

Reflexión: Libros obligatorios

Todos habremos sufrido, o disfrutado, según como se mire, esto. En el colegio y en el instituto (en la Universidad no sé, así que me callo) mandan una serie de libros que hay que leer a lo largo del curso. Suelen ser clásicos o libros de calidad reconocida. A veces están ya fijados, como El Lazarillo y El Quijote, que se leen en tercero de ESO y en primero de Bachillerato, respectivamente, otras son elección del profesor y otras, dan a elegir a los alumnos de una lista.

He oído mucha gente quejarse de este tema. Muchos esgrimen que así no se fomenta la lectura y que mandando leer libros solo se consigue que los alumnos los odien. Y hay veces que es cierto, si algo se convierte en una obligación deja de ser placentero. También es cierto que hay clásicos que se mandan leer a edades muy tempranas y sin ninguna ayuda o aclaración por parte del profesor, especialmente cuando estamos hablando de libros anteriores al XVIII, en los que el lenguaje utilizado es bastante diferente del español actual.

Sin embargo, no todo es tan malo como todo el mundo dice. Yo no he tenido una experiencia tan mala con libros obligatorios como el resto de la gente, incluso los más acérrimos defensores de la literatura. 

Para empezar, su intención, a mi juicio, no es la de fomentar la lectura. Ese es un hábito que se adquiere en casa, no en clase. Son los padres y no los profesores los que forman nuevos lectores, aunque sea en el colegio donde se enseñe a leer. Hay veces en los colegios que sí se hacen esfuerzos por promover la lectura con diversas actividades donde cada niño coge el libro que quiere leer y hace una ficha sobre él. Eso, al menos, es lo que he hecho yo.

En el instituto ya hay menos intentos de promover la lectura, porque se supone que ya se tiene el hábito. Y aún así, en los primeros cursos de la ESO se hacen. En primero y segundo nos mandaban hacer fichas de lectura de los libros que leíamos, y bastaba con leer doscientas páginas de lo que fuera, sea Crepúsculo o James Joyce. Yo agradezco que en mi instituto se hiciera eso, porque las lecturas de Jordi Sierra i Fabra, Las Lágrimas de Shiva que adora todo el mundo me gustan mucho menos que los clásicos que todo el mundo parece odiar. 

También es verdad que yo he tenido bastante suerte con el tema de las lecturas obligatorias, pues siempre he tenido profesores que me animaban a leer y con sus explicaciones daban ganas de empezar todos los libros que nombraban. Y es muy bonito decir que uno en el instituto es demasiado joven para esos libros, pero yo creo, por lo que he visto, que si no se leen en el instituto no se leen nunca. En España parece que les tenemos tirria a los clásicos nacionales, pues muchos cantan las virtudes de Austen y las Brontë, por poner ejemplos, pero mucha gente se precia de no haber leído a Cervantes en su vida. Haced la prueba vosotros mismos con los libros que leéis. ¿Cuántos clásicos habéis leído este año? Y de estos, ¿cuáles son en lengua castellana? Parece que consideramos que todo lo nuestro es malo y que obligar a leerlo es algo terrible.

No voy a cantar las virtudes de las lecturas por obligación, porque que a uno le gusten o no depende de muchos factores, entre ellos, la actitud de quien las manda, pero hay que admitir que, de no ser por ellas, pocos jóvenes leerían clásicos españoles. E incluso con ellas, prácticamente todos los desprecian.