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sábado, 3 de septiembre de 2016

Reseña: El rey bufón, de Víctor Almazán

Aseguran las crónicas que el mítico rey de Tartessos, Arganthonio, vivió más allá de los 120 años de edad, y que esto fue posible tras robar una manzana a las Hespérides de su jardín al igual que hiciera el mismísimo Hércules en uno de sus doce trabajos. Pero los años pasaron y aquel rey poderoso se convirtió, a cambio de su longevidad, en un anciano decrépito. 

 El don de la longevidad acarreaba, además, asumir una maldición: Arganthonio sería el último rey de Tartessos y, a su muerte, el reino desaparecería con él. Apremiados por esta vieja leyenda los druidas de las diez tribus que conforman el reino deciden enviar a alguien para robar otra manzana del jardín de las Hespérides que le permita a Arganthonio vivir cien años más y, con ello, asegurar la pervivencia del reino. El elegido no es otro que el deforme bufón del rey, que será acompañado en tan incierto viaje por un inexperto druida.


Esta es otra de las adquisiciones de la Feria del Libro de Madrid. En este caso me llamó la atención primero porque estaba el autor allí, que siempre es interesante, y segundo, por ser una historia ambientada en Tartessos, que es más interesante aún. No hay mucha fantasía ambientada en España, y mucho menos en la España prerromana, algo fascinante y de lo que no se sabe casi nada. Es fácil imaginarse las ganas que tenía de leer esto. 

La ambientación es sin duda uno de los puntos fuertes del libro. Estamos acostumbrados a novelas ambientadas en mundos medievales, y este es uno mucho anterior. Se nota mucho, desde el problema de los esclavos hasta la importancia del comercio, que todo lo moldea. Se puede echar un vistazo a tradiciones que no estamos acostumbrados a ver, rituales a dioses casi olvidados en nuestros días, formas de pensar incluso chocantes... . Los elementos fantásticos encajan a la perfección, no parece que haya tomado la historia y añadido magia porque sí, sino que parece que la magia debería estar ahí, que es una parte fundamental de ese periodo.

En este libro realmente hay dos historias. La primera cuenta cómo un arqueólogo y su alumna descubren el manuscrito de El rey bufón, que se supone que es una transcripción de lo que pone en las columnas del palacio de Arganthonio, y la segunda, que es El rey bufón en sí. 
La historia de la primera se me ha hecho algo pesada, no veía por qué tenía que estar ahí, pero al menos nos da un personaje femenino en verdad fuerte y que toma sus propias decisiones, que de todas formas es un interés amoroso, pero algo es algo. El final sí sorprende, por lo que a la hora de leer el libro no conviene saltársela.
La segunda contiene una cantidad enorme de subtramas. La principal, un viaje corriente y moliente con un héroe no tan corriente y moliente. Se hace típica e incluso predecible, y en muchos momentos parece que los protagonistas están protegidos de todo por los dioses, pues su dosis de suerte es excesiva. Me ha gustado más la trama secundaria, que cuenta cómo los habitantes de Tartessos tratan de sobrevivir hasta que los héroes regresen, cómo se las ingenian. Los personajes estaban menos protegidos, y había un miedo real a que murieran.
Algunas veces se marca unas resoluciones inverosímiles porque puede pero es una historia entretenida y que se disfruta bastante bien. 

Los personajes no están mal, aunque sí se puede que son o blancos o negros. Esto no pasa solo con personajes individuales, también con pueblos enteros. Los tartéssicos son lo mejor de este mundo, no tienen esclavos, son inteligentes, ricos... y los cartagineses son todo lo malo como contrapunto. Se puede argumentar que es una historia contada desde el punto de vista de Tartessos, con lo que se mitifica lo propio y se desprecia al enemigo, pero no me ha parecido realmente creíble. 
Los protagonistas me han gustado bastante, especialmente Grrop, el bufón. No es un héroe ni pretende serlo, y su ironía me ha hecho soltar sonoras carcajadas en más de un momento. El druida que lo acompaña es algo más soso, solo preocupado de que no es un druida de verdad y llorando su mala suerte. A a veces se comporta de forma bastante estúpida, pero se deja querer de todas formas. 
En este apartado he tenido problemas con los personajes femeninos. Aparecen cuatro con nombre, y tres de ellos son las Hespérides, seres mitológicos con sus atributos propios de belleza y crueldad a partes iguales. Así, nos quedamos con un personaje femenino humano, Thula, una esclava bailarina que encuentran en Gadir. Me ha gustado tirando a poco. Solo se cuenta que es muy hermosa, con lo que es un interés amoroso para los dos hombres del grupo y sirve para dar tensión y para que la rescaten de todo lo rescatable. Se la llevan los monstruos marinos, un rey caníbal, un traidor a Tartessos la utiliza y se la lleva también... . Por lo menos al final del todo muestra algo de personalidad, porque en verdad le falta. 

El estilo podría mejorar un poco. No está mal, fluye más o menos bien, pero cuenta mucho y muestra poco. Los diálogos de los personajes no parecen dejarles hablar de verdad, parece que es en realidad la voz del narrador la que habla por ellos. 
El final es de verdad sorprendente. En verdad desde el principio se sabe qué va a pasar, incluso un libro de Historia lo puede decir, pero la manera en la que se llega no me la esperaba para nada. Y lo que ocurre con el pueblo de Tartessos al final me dejó con la boca abierta.


Conclusión: Entretenido y original.

Lo mejor: La ambientación es poco común y está muy bien cuidada.
Lo peor: La casi total ausencia de personajes femeninos.

Nota:





2 comentarios:

  1. Una reseña precisa y preciosa (como todas). Trataré de interiorizar las partes menos amables, pero sin duda acertadas, para mejorar. Cuando la escribí me enfrenté a un problema grande: el tono y su credibilidad; y jugué en ese filo demasiado, tanto que puede que me deslizara por ambos lados. Quizás me pasé con la "novela envoltorio" pero necesitaba demostrar que muchos de los elementos de la ficción tenían un respaldo mítico cuando no histórico, aparte de ofrecer una narración diferente a la pesada tercera persona. Y en cuanto a los personajes femeninos... Sí, totalmente de acuerdo, pero es que por desgracia no existían (algo que todavía no hemos superado): ni en el día a día ni en los cantos ni en nada; y aunque no quería renunciar a incluirlos tampoco quería ser más políticamente correcto que Disney y plagar la narración de ellos.
    Muchísimas gracias por leerla y escribir sobre la novela, Diankra, ¡¡¡te debo una!!! Aunque... me habría gustado llegar al 8. Snif...

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    1. En general el tema del manuscrito encontrado no me gusta demasiado. Creo que viene de cuando era pequeña, que no soportaba leer historias ambientadas en el presente real y me saltaba siempre todo lo relativo a "esta es la historia de cómo encontré el escrito de noséqué" e iba directamente al escrito de noséqué. Es algo de lo que no me he librado del todo. Incluso en La Princesa Prometida tenía ganas de saltarme la introducción, y se puede decir que la leí casi en diagonal.

      En cuanto a los personajes femeninos, entiendo la dificultad de representarlos, especialmente en épocas cuyos escritos solo hablan de hombres. Se corre el riesgo de crearlas o bien demasiado sumisas o bien llegar a la "feminista medieval" (personaje que odio con todas mis ganas). Conseguir esa justa medida a veces es casi imposible, pero se aprecia el esfuerzo. Sin embargo (y ahora hablo desde la absoluta ignorancia sobre ese periodo histórico en particular) podría haber mujeres sirviendo en palacio, o comprando por las calles, o se podría mencionar tal o cual recuerdo sobre alguna de las esposas de Arganthonio. Cosas pequeñas, pero que hagan ver que hay mujeres y no son solo esclavas, no sé si me estoy explicando.

      ¡De nada, para eso estoy, gracias a ti por escribirlo! Y a seguir escribiendo, que a lo mejor la próxima novela llega a superar el 8...

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