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sábado, 26 de noviembre de 2016

Reseña: Trilogía de la Fundación, de Isaac Asimov

El hombre se ha dispersado por toda la galaxia. La capital del Imperio es Trántor, nido de intrigas y corrupción. Gracias a su ciencia, fundada en el estudio matemático de los hechos históricos y el comportamiento de las masas, el psicohistoriador Hari Seldon prevé la caída del Imperio y el retorno a la barbarie durante varios milenios. A fin de reducir este período de barbarie a mil años, Seldon decide crear una Fundación en un extremo de la galaxia.

 La trilogia de la fundación está considerada la mejor serie de la ciencia ficción universal. Como tal, fue galardonada en 1966 con un premio Hugo, y ahora Debolsillo la presenta reunida en un único volumen: una lectura imprescindible para los amantes del género.





Tenía ganas de leer a Asimov aunque no estaba entre mis prioridades. No había leído nada de ciencia ficción y tenía ganas de empezar con este género, y no creía que la oportunidad fuera a llegar tan pronto: un compañero de la universidad me dejó este volumen que recopila los tres libros de la trilogía original de la Fundación. Asimov es uno de los grandes del género y desde luego uno de los clásicos, pero a mí esto no ha terminado de convencerme.

El comienzo es muy interesante, vemos como Hari Seldon expone su teoría de que el Imperio va a caer en quinientos años (a la vuelta de la esquina, vamos) y que tras su caída habrá treinta mil años de barbarie a no ser que se lleve a cabo su plan. Utiliza una "ciencia" conocida como psicohistoria, que convierte las acciones humanas en números y gracias a las matemáticas es capaz de predecir el futuro, aunque solo en lo que se refiere al comportamiento de las masas, no a los individuos particulares. Vemos también los primeros pasos de la Fundación y cómo empiezan a descubrir que su cometido no es crear una Enciclopedia precisamente. Sin embargo, se desinfla pronto. En seguida se vuelve soso y predecible, pues a pesar de que aparezcan dificultades con el gobierno de la Fundación todos sabemos que de un modo u otro van a salir adelante, pues así lo predijo Seldon, y sus predicciones son infalibles. La historia se va haciendo más interesante conforme el libro avanza, pero el ritmo de mejoría es muy lento y hay que tener mucha paciencia para llegar a la parte interesante. Al menos puedo decir que tras pasar la mitad (una mitad de cuatrocientas cincuenta páginas) el componente predecible se pierde, tanto que hay un par de giros que no me esperaba, lo cual sorprende en un libro que parecía tan anodino.

Los personajes son planos como el papel. Tampoco necesitan ser más complejos, puesto que aparecen durante espacios muy cortos de tiempo. Conforme avanza la trama se van haciendo algo más interesantes y apareciendo más, pero nunca llegan a ser humanos. Sus vidas no tienen importancia ninguna, ya que son meros instrumentos, y por eso el libro en general me ha resultado demasiado frío.
Hay que destacar la carencia casi total de personajes femeninos. Apenas hay cinco en las casi novecientas páginas de la trilogía y están muy mal repartidos. En el primer libro solo aparece una mujer que ni siquiera tiene nombre, una mujer que se queja de lo insulso de su matrimonio mientras los hombres discuten estrategia y matemáticas avanzadas. No hay una sola científica en la Fundación. Es cierto que en el segundo libro mejora, aparece Bayta, que es bastante más inteligente que su marido y descubre un gran secreto mucho antes que él, y que en el tercer libro se sale con Arcadia, una niña muy inteligente y orgullosa con un gran futuro por delante; pero siempre están en una posición de inferioridad con respecto a los hombres. Sé que esta trilogía tiene más de sesenta años y que las ideas con respecto a las mujeres han cambiado mucho en ese tiempo, pero sería muy triste que alguien tomara como modelo los personajes femeninos de aquí para escribir ciencia ficción.

Echo un poco menos el componente más científico. Sé que la psicohistoria se basa en las matemáticas, pero no tengo la menor idea de cómo funcionan; sé que tienen microgeneradores de energía atómica, pero no sé cómo los han hecho tan compactos. Sí, dice términos científicos, pero son muy vagos. Me habría gustado que se mojara un poco y tratara de describir alguno de los artefactos que utilizan los personajes porque si no todo resulta demasiado irreal.

Algo que me ha parecido también un poco increíble es el tratamiento del tiempo. Hasta donde yo sé los seres humanos no se han hecho mucho más longevos, y sin embargo hablan de sucesos que ocurrieron trescientos años atrás como "recientes" y de la futura destrucción del Imperio, en quinientos años, como "inmediata". Teniendo en cuenta la velocidad a la que avanza el mundo actual, cuando incluso entre décadas hay enormes cambios no veo lógico que se hable de cientos de años en el futuro como pronto. No sé si en este momento Asimov pensaba en que trescientos años antes de la publicación del libro aún había monarcas absolutos en toda Europa.

El estilo no es un horror pero tampoco es la octava maravilla. Está bien, es concreto, casi científico, pero también es frío. Ni el narrador ni los diálogos transmiten nada. Yo prefiero los libros con mayor contenido emocional.

Conclusión: Está bien, pero hace falta paciencia

Lo mejor: Me gusta la idea de la que parte
Lo peor: No te encariñarás con ningún personaje ni aunque quieras

Nota:


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