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lunes, 27 de marzo de 2017

Reseña: El Pozo de la Ascensión, de Brandon Sanderson


Durante los últimos mil años, han caído las cenizas y nada florece. Durante mil años, los skaa han sido esclavizados y han vivido sumidos en un miedo inevitable. Durante mil años, el Lord Legislador ha reinado con un poder absoluto gracias al terror y a su divina invencibilidad por la poderosa magia de la Alomancia.

Pero vencer y matar al Lord Legislador fue la parte sencilla. El verdadero desafío lo constituirá sobrevivir a las consecuencias de su caída. Tomar el poder tal vez resultó fácil, pero ¿qué ocurre después?, ¿cómo se usa el poder? Una amena reflexión sobre estrategia política y religiosa en el marco de una aventura épica con luchas estilo kung fu gracias a los siempre misteriosos poderes de la Alomancia...






Trilogía Nacidos de la Bruma
1. El Imperio Final
2. El Pozo de la Ascensión
3. El Héroe de las Eras

Tengo sentimientos encontrados con este libro. Por un lado, se me ha hecho largo y hasta pesado, y los personajes me han importado más bien poco. Por otro, el señor Sanderson es un maestro jugando con lo inesperado y escapándose de toda predicción posible. ¿Qué decir? Las dudas me corroen.
Este es un libro mucho más político que el anterior. No vemos cómo se forma una rebelión, como se levanta el pueblo alimentado por unos ideales. Vemos cómo se asientan en el poder, y lo difícil que es mantener este por muy justas que sean las ideas de los que lo poseen. Los nobles dentro de la ciudad intentan deponer a un rey débil para poder instaurar un gobierno de acuerdo a sus principios. Mientras, fuera no hay uno, sino dos ejércitos dispuestos a conquistar la ciudad por la fuerza si es preciso. 
No me parece del todo mal la manera en la que se ha llevado esta parte. No hay tanta acción como en el primer tomo. Hay muchas más conversaciones y mucho más drama. Los planes de Elend se desploman, no parece que su utopía de un mundo justo para los skaa se mantenga por mucho tiempo. Llegué a sentir impotencia por el pobre chaval, un rey que es incapaz de controlar a su propia Asamblea. 

Pero tranquilos, si buscáis acción la vais a tener. Ahora hay hasta peleas épicas y llenas de saltos entre Nacidos de la Bruma, además de una batalla final que va de épica para arriba. Me ha gustado bastante la descripción de la acción, aunque es cierto que algunas peleas son demasiado largas. Además, se supone que hay una reserva limitada de los metales alománticos, pero no se ve realmente. El ejemplo más flagrante es el del atio, el metal que permite ver cinco segundos en el futuro. Se supone que se quema muy rápido, y que un fragmento enorme permite dos minutos de uso continuo. Anda que no dan de sí esos dos minutos. Los reflejos de los Nacidos de la Bruma deben de estar muy por encima de los de los mortales, pues en ese tiempo pueden pelear contra un igual y dejarlo en el suelo destrozado, temiendo por su vida y sin poder respirar. 

He tenido problemas con los personajes. No me han parecido del todo humanos. Son demasiado perfectos, demasiado centrados en un solo rasgo. Evolucionan, sí, pero es una evolución predecible, prefabricada.
Espera, que viene lo mejor. Hay un triángulo amoroso. O al menos, un intento de. 
Vin sigue tan perfecta como siempre. Es la aprendiz del Superviviente, con lo que es poco menos que una diosa. Lucha mucho mejor que un nacido de la bruma normal, se desenvuelve con vestidos con una elegancia natural que ya querrían tener las nobles, saca poder de cualquier parte porque puede y es tan guay que puede vencer a alguien quemando atio. Y se preocupa por no ser un buen partido para Elend, para que tenga también su ración de drama adolescente. No sería tan malo si no fuera porque en el libro solo aparecen tres personajes femeninos con nombre, y esta solo se dedica a despreciar y desconfiar de las otras dos. 
Elend es un pobre idealista. No tiene porte de rey, no sabe hacerse respetar y en sus leyes contempla que le quiten de en medio como si tal cosa. Tampoco cree ser suficiente para Vin y, aunque le sabe mal que ella tenga que estar todo el rato protegiéndole, le da pereza ponerse a entrenar con armas. La parte mona y algo frágil del triángulo amoroso. 
Aparece un personaje nuevo, Zane, el medio hermano de Elend. Es un Nacido de la Bruma que trabaja para uno de los nobles que planean invadir Luthadel. Es de moralidad dudosa, a veces ayuda, a veces manda asesinos, y está bastante ido de la cabeza. El encargado de sembrar la discordia en la pareja, el que le dice a Vin cómo la utilizan y cómo la manejan, como si no fuese más que una herramienta, y cómo él la hará libre. La parte indomable y seductora del triángulo. 
Al menos diré que me gustó bastante cómo se resolvió la cuestión. Todo mejora si hay derramamiento de sangre de por medio. 

Los personajes secundarios no brillan demasiado, pero al menos tienen personalidades definidas. Hay una relación amorosa mucho más bonita que la principal, y me ha gustado en especial la crisis de fe de Sazed. Este hombre merece un libro para él solo. Todo lo que ha hecho me ha importado mucho más que las acciones de la pluscuamperfecta Vin. 

El final llega demasiado tarde. Ya sé, ya sé, es lo normal cuando el libro es un tocho como los de este señor, pero no es solo por eso. Las últimas ciento cincuenta páginas, más o menos, me sobraban. Tenía la sensación de que intentaba estirar el chicle demasiado hasta lograr un final que dejara al lector con ansia de leer la tercera parte. Como si se forzara a seguir el esquema clásico de las trilogías de:
1. Presentación
2. Libro de paso con un final explosivo
3. BUM
¿Llegaremos a ese final de trilogía apoteósico?  Está por ver. 

Eso sí, los giros de trama son perfectos. Sanderson juega con lo que asumimos que será cierto y le da la vuelta como quiere. Me encanta encontrarme lo inesperado en sus tramas. Me gusta más que su sistema de magia. 

Conclusión: Buena trama, buen mundo, malos personajes

Lo mejor: Lo impredecible que resulta para alguien como yo
Lo peor: Ni siquiera los "grandes" escapan a los triángulos amorosos

Nota:


domingo, 12 de marzo de 2017

Reseña: Un cuento oscuro, de Naomi Novik

Agnieszka tiene un don: es capaz de romper, manchar o perder cualquier cosa que lleve puesta en cuestión de segundos. Vive en el valle con su familia y es feliz en su pequeño y asilvestrado hogar. Pero la maligna y retorcida presencia del Bosque se cierne desde hace años sobre todos ellos. Para protegerse, el pueblo confía en el poder de un misterioso mago conocido como el Dragón, el único capaz de controlar con su magia el poder del Bosque. A cambio de protección, pide una sola cosa: cada diez años podrá escoger a una chica y se la llevará a su torre, un destino casi tan terrible como caer presa del Bosque. El día de la elección se acerca y Agnieszka tiene miedo. Sabe —de hecho todo el mundo sabe— que el Dragón escogerá a Kasia, la más bonita, la más valiente de todas las aspirantes. Y, también, la mejor amiga de Agnieszka. Pero cuando el Dragón llega, para sorpresa de todos, no es a Kasia a quien señala… 


Un bosque corrupto. 
Un mago poderoso y solitario. 
Una joven cuyo poder lo cambiará todo…

Me resulta muy difícil reseñar y puntuar este libro. Por un lado, el mundo es muy interesante y el sistema mágico me ha encantado. Por otro, la historia me ha interesado poco y los personajes me han parecido bastante sosos. ¿Qué poner? Ah, la indecisión. 

El mundo está genial. No es lo más original del mundo, pero mola. Un mundo pseudomedieval con sus reyes, sus pueblos perdidos en medio de ninguna parte, sus magos y sus guerreros. No llamaría nada la atención de no ser por un elemento, el que acapara toda la trama: el Bosque. 
Es un lugar peligroso, maldito. Solo coger unas bayas puede acarrear la muerte o algo peor. Algo que parece tener conciencia propia y que amenaza con engullirlo todo. He visto muchas reseñas en las que ponen al Bosque como si fuera otro personaje, y me parecen del todo acertadas. Es el mejor personaje con diferencia, y, sin duda, el más inquietante. 

El sistema mágico también es algo que destaca. Sí es cierto que es más parecido a la magia tradicional, que todo lo puede y todo lo consigue, que a la magia mecánica y científica que ahora gusta tanto, que tiene unos límites claros. 
La magia funciona con palabras, pronunciando hechizos. Se podría decir que se puede hacer lo que se quiera siempre que se conozca el hechizo, pero no siempre es así. Según he visto y entendido, no son las propias palabras las que producen la magia. Es su sonoridad. Es lo que evocan. No consiste en recitar los hechizos, hay que cantarlos. Sí, requiere más talento que práctica, pero a mí me parece un sistema precioso. Pues no solo es el resultado del hechizo, también es su ejecución. Todo es bonito, y a mi mente musical le encanta. 

La trama empieza interesante, pero pronto se desinfla. La estancia de nuestra protagonista en la torre empieza siendo aburrida y termina siendo un martirio en el que deseamos con todas nuestras fuerzas que ocurra algo interesante. Ocurre, ocurre, pero ya es demasiado tarde. 
Además, esta parte es frustrante. Agnieszka no sabe hacer nada, no sabe cómo quiere el Dragón las cosas, algo lógico y normal, puesto que es alguien que no conoce con unas costumbres extrañas. Y este, en lugar de enseñarla, la grita. Después de unas cuantas páginas, es comprensible llegar a la conclusión de que el Dragón es un borde de manual y que si revienta, mejor. 
Además, hay unos cuantos giros que no me han terminado de convencer, y páginas y páginas donde la trama se estanca y todo pasa a tratar de cómo Agnieszka aprende a ser refinada como las que viven en la Corte. Parece que eso le tiene que ocurrir a todas las heroínas rudas y sucias, y es algo que ni me gusta, ni aporta nada a la trama, ni sirve para hacer evolucionar al personaje. 

Pero cuando al fin ocurren cosas interesantes de verdad, cuando al fin se adentran en el Bosque, cuando al fin luchan contra él... ¿por qué se vuelve todo tan fácil? Cuando buscan a alguien desaparecido el mes anterior, lo encuentran en dos pasos. Cuando buscan a alguien desaparecido hace veinte años lo encuentran en dos pasos. Cuando buscan el corazón del bosque para destruirlo lo maldito encuentran en dos pasos. ¿En serio, Bosque? Yo te creía un villano más temible. ¿Ni siquiera puedes acabar con dos humanitos que se meten en tus tierras?

Los personajes... ya he hablado un poco de ellos. Agnieszka me parece la heroína prototípica, sin más personalidad que su torpeza y su habilidad con la magia. Además de sus estupideces de héroe, que ya cansan un poco. Es que no se molesta ni en pensar. Y le sale bien porque el Bosque le deja para ejecutar un plan malvado que ni siquiera sale bien.
El Dragón es otra joya. Empieza siendo el más borde del reino con diferencia. Su paciencia está en el cero absoluto y se enfada por cualquier tontería. Además, parece ser que de las chicas que se lleva solo le importa que sean guapas y refinadas. Sin embargo, cuando comienza el verdadero peligro, se vuelve de repente alguien paciente y majo. ¿Ha salido mal esto y han muerto treinta valientes soldados porque sí? No pasa nada, ya saldrá mejor la próxima vez. Estamos hablando alguien que se enfadaba porque la protagonista tuviera manchas en el vestido. 
Ah, sorpresa. Hay una historia de amor entre estos dos. Nunca te lo podrías haber imaginado, ¿verdad?
Y el resto... bueno. Kasia me cayó bien, y de los demás no recuerdo ni los nombres. Son todos olvidables. Que vivieran o murieran me daba lo mismo. 

En el fondo quería que ganara el Bosque. 

Conclusión: Bueno, suficiente, supongo. 

Lo mejor: El sistema mágico es precioso
Lo peor: Los personajes me han dado igual

Nota: