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domingo, 16 de julio de 2017

Reseña: Mago y cristal, de Stephen King

Roland y el Ka-tet siguen viajando en Blaine, el tren loco que busca su destrucción, hasta que finalmente Eddie le vence en el concurso de adivinanzas. Por fin pueden bajar y se encuentran en la tierra de Topeka. Aquí Roland decide contarles a sus compañeros su propia historia, de cómo llegó a abandonar su país y convertirse en pistolero. La historia es larga y trágica y lo más triste es como llegó a enamorarse de Susan quien ya estaba prometida a un señor mayor, poderoso pero repugnante. Se aman en secreto y planean escaparse juntos. Pero los jóvenes están rodeados de odio y traición y Roland también duda a ratos. ¿A dónde le lleva su destino? ¿Hacia la Torre Oscura para salvarla o hacia la felicidad con Susan?







La Torre Oscura
1. El Pistolero
2. La llegada de los tres
3. Las tierras baldías
4. Mago y cristal
5. Los lobos del Calla
6. Canción de Susannah
7. La Torre Oscura


Desde que terminé Las tierras baldías estaba deseando continuar con el siguiente volumen de la saga. Después de toda la tensión que había conseguido crear en las últimas páginas y ese maldito cliffhanger yo necesitaba saber cómo continuaba. 

Este libro empieza bien. Empieza muy bien. Se resuelve el problema que se había planteado al final del libro anterior de una manera magistral, con el torneo de acertijos entre el ka-tet de Roland y Blaine el Mono (aunque yo ya me la esperaba de alguna manera) y los personajes continúan su viaje. Es la mejor parte del libro, con mucha diferencia. 

A partir de ahí, todo fue cuesta abajo. 

En un momento, más o menos al pasar el primer quinto, Roland decide que pararse y empezar a contar un suceso de su pasado que acapara casi todo el libro sin contar mucho más que lo que pone en la sinopsis. Ocupa cerca de seiscientas páginas y de podría haber resumido en muchas menos de la mitad sin perder información por ello. La cantidad de paja que hay allí es demencial.

Cuenta la historia de su primer amor, cuando tenía la tierna edad de catorce años, una de sus primeras escaramuzas como pistolero y cómo eso le motiva para avanzar hacia la Torre Oscura.
La chica (por favor, no iba a ser un chico, ¿verdad?) se llama Susan, tiene dieciséis años y será la encargada de darle hijos al alcalde de su pueblo, un hombre viejo, lujurioso y repugnante. Ya solo eso me puso sobre aviso. Y es que las parejas (forzadas o no) entre hombres crecidos o ya viejos y niñas o adolescentes me dan una grima impresionante. Muy bien tenía que ir para que me gustara, y no fue así.
Al principio la actitud de Susan entraba dentro de lo que cabría esperar. Estaba aterrorizada, y con razón. El viejo da asco, la toca sin su permiso y la trata como a un objeto. Pero cuando avanza la trama y se enamora de Roland todo parece cambiar. Ni siquiera le da asco el viejo, y eso es algo que no puedo entender. Tampoco le importa mucho acostarse con Roland después de que el alcalde la sobara, algo que nadie sería capaz de hacer. La coherencia brilla por su ausencia aquí.

She wrinkled her nose, although the most she felt for Thorin these days was a kind of sad distaste. Her fear for him had passed.
¿Por quéééééééééé? 

Además, me ha parecido demasiado sexualizada para la edad que tiene. Incluso Roland ya adulto recuerda sus tetas con añoranza, y en algún momento el autor deja caer que ella está en “su momento de mayor hermosura”. Su entorno tampoco es el mejor del mundo. Vive con su tía, Cordelia, que la odia por algún motivo extraño (se burla de ella llamándola Miss Oh, So Young and Pretty) y no parece tener amigas más allá de una tal María que actúa más de sirvienta que de otra cosa (y de la que también se dice que no tiene demasiadas luces). De hecho, antes se llevaba bien con su tía. Al menos, hasta que murió su padre.

The man who had loved them both enough to make them love each other was gone

Porque claro, no puede haber amistad entre dos mujeres sin un hombre que las una.

Además, como toda buena chica, se enamora de Roland hasta darlo todo por él. Y, sorpresa, Roland no hace lo mismo porque claro, es un hombre, pero de él hablaremos en seguida. 

El Roland de catorce años es irreconocible. Vale que el hombre ha pasado por muchas cosas desde entonces, pero es que no me ha parecido ni siquiera creíble. Tiene la profundidad de un charco y sus actitudes hacia Susan dejan mucho, muchísimo que desear. Es otro que no la quiere como a una persona, sino como un objeto. La gran prueba aparece al final, cuando (un spoiler que no se esperaba nadie) la abandona a su suerte para irse a buscar la Torre, decisión que para ella tendrá fatales consecuencias.
He wanted her. Not as he wanted the whore when she lay naked on her bed and her legs spread and her half-lidded eyes looking up at him, but in the way he wanted food when he was hungry or wáter when he was thirsty. In the way, he supposed, that he wanted to drag Marten’s dusty body behind his horse down Gilead’s High Road in payment for what the wizard had done to his mother.

Súper romántico, vamos.

Además, la relación amorosa (si es que se puede llamar así) entre estos dos es horrenda. Susan depende del todo de Roland, y se hace llamar suya, mientras Roland tiene unos celos tremendos. Incluso el compromiso que tiene Susan con el alcalde le parece culpa de esta. Y es que es algo terrible tener que compartirla con otro hombre.
She was, at least for the moment, no longer her own mistress; she might consequently be his. He could do to her what Marten had done to his own mother, if that was his fancy

Luego están los personajes secundarios, los que no interesan a nadie pero cuyas historias aparecen una y otra vez. No recuerdo apenas nombres y para mí eran más una masa informe que personajes individuales. Habría que destacar a Rhea, la bruja, una mujer repugnante que también odia a Susan por algún motivo y hace todo lo posible para que la pobre chica lo pase mal. El resto de secundarios son prescindibles. No sé si le importan al mismo escritor. 

La trama en sí es predecible, sosa y está llena de paja. Es una trama que se puede resumir en un relato sin que se pierda apenas nada. Y Stephen la alarga durante... ¿quinientas páginas? Había momentos en los que empezaba a contar la vida de personajes que no intervenían apenas en la trama y otroa que eran páginas y páginas de nada. Este libro se me ha hecho eterno, y podría haberlo resumido en uno bastante más corto. Tan insoportable era el tedio que pedí que me lo contaran, para al menos saber si iba a pasar algo interesante. 

La ambientación deja mucho muchísimo que desear. Todo el libro estaba en un escenario tipo el oeste, cosa que no estaba mal. La acción transcurre en Mejis, el equivalente a México en el mundo de Roland, en un pueblo perdido por ahí. Y la gente habla en inglés. Incluso entre ellos. 
Pero, Diankra, ese es un recurso habitual en los libros y en las películas para que puedas entender lo que dicen personajes que no comparten tu lengua materna. 
Vale, si fuera así estaría bien, pero no. Porque pasada la mitad del libro los personajes empiezan a soltar expresiones en español de forma espontánea. Hay veces que incluso hablan entre ellos en español, pero solo lo hacen los "catetos". Hay gente con nombres hispanos (hay una María por ahí que tiene menos luces que una bicicleta, la misma Susan se apellida Delgado) pero también los hay anglosajones. Parece que el español es un dialecto que usan muy de vez en cuando entre ellos y que además aparece de repente por arte de magia. 

El final, cuando al fin Roland termina su historia, es una referencia al Mago de Oz que de obvia roza el fanfiction. No está del todo mal, pero para mí todo había sido tan horrible que no me gustó en absoluto. Seguiré la saga porque me la han recomendado mucho y me han prometido que va a mejorar, pero esto me ha quitado las ganas del todo. 

Podría seguir echando pestes hasta el fin de los tiempos, y de hecho tengo muchos más fragmentos subrayados que no he tenido tiempo de utilizar, pero creo que con esto os podéis hacer una idea.

Conclusión: Un descalabro imperdonable a mitad de saga

Lo mejor: Los acertijos con Blaine el Mono
Lo peor: Pedir mundos fantásticos sin machismo (o al menos sin violaciones) parece demasiado.

Nota:
Sí, otro suspenso. Porque puedo.


2 comentarios:

  1. Dios mío, eres yo cuando leí Mago y cristal hace 6 años. Cuando empezó la historia supuse como tú que duraría un par de capítulos, pero... ay. Los libros dos y tres me duraron días, el cuarto casi un verano entero. Tengo curiosidad por releerlo algún día para ver si cambio de opinión, pero mi recuerdo es similar al de un autobús en llamas estrellándose contra un colegio el día de las notas.

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    1. Me lo he terminado por fuerza de voluntad pura y dura, ha sido horrible. De verdad, no te lo releas. No merece la pena xD

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