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miércoles, 16 de agosto de 2017

Reseña: El hobbit, de JRR Tolkien

Bilbo Bolsón es como cualquier hobbit: no mide más de metro y medio, vive pacíficamente en la Comarca, y su máxima aspiración es disfrutar de los placeres sencillos de la vida (comer bien, pasear y charlar con los amigos). Y es que todos ellos son tan vagos como bonachones, por naturaleza, y porque quieren. Pero una soleada mañana, Bilbo recibe la inesperada visita de Gandalf, el mago de larga barba gris y alto sombrero, que cambiará su vida para siempre. Con Gandalf y una pandilla de trece enanos, y con la ayuda de un mapa misterioso, nuestro héroe partirá hacia la Montaña Solitaria a fin de rescatar el valioso tesoro custodiado por Smaug el Dorado, un terrible y enorme dragón. Para eso tendrán que superar muchísimos peligros y toda clase de aventuras que Bilbo jamás hubiera podido ni imaginar y que lo convertirán en el hobbit más famoso del mundo. Lo que Bilbo no sabe es que el anillo que encontró en el camino será el principio de otra gran aventura...



Después de los vídeos sobre la banda sonora del Señor de los Anillos del grandioso Jaime Altozano descubrí que necesitaba a Tolkien de nuevo en mi vida. A principios de julio hice un maratón de las versiones extendidas de las películas con mi novio y después decidí que iba a leerme de un tiró El Silmarillion, El hobbit y El Señor de los Anillos. Así, sin descansar. Ya he hablado del primero, hablemos del Hobbit.

Leer esto después del Silmarillion supone todo un contraste. Se nota el cambio en el público al que va dirigido (aunque no sé si el Silmarillion se dirigía a un público concreto). El tono es mucho más infantil, y los personajes, más adorables. Es curioso ver a los elfos de Rivendell tan despreocupados y cantando tonterías y a Bilbo haciéndose amigo de todos, incluso de aquellos que lo capturaron en un principio. También es curiosa la única referencia a Valinor que aparece, en la que Tolkien se refiere a este lugar como "Faerie". Que no tenía referencias celtas, no, ni nada. 

El personaje de Bilbo me encanta, y no exagero si digo que es lo mejor del libro. Bilbo no es un héroe, nunca quiere serlo. Es alguien normal que se ve obligado a ir a una aventura bastante molesta. No es un personaje fuerte. Se pasa el libro llorando porque quiere volver a su agujero-hobbit, y muchas de sus grandes hazañas en esta aventura las realiza con más suerte que pericia (aunque no le falta de esto último). Tampoco es alguien que quiera luchar y enfrentarse a grandes monstruos, y es él el que siempre busca una forma de escapar (en el caso de que sean arañas, trasgos o similares) o una solución pacífica (en el caso de tratar con elfos y hombres). Me encanta que no sea el típico héroe que se vuelve fuerte y poderoso tras la primera escaramuza y que su evolución consista en descubrir cosas sobre sí mismo que no sabía. Y que le acepten como igual dentro del grupo de enanos. 

Los otros trece protagonistas, los enanos, se quedan desdibujados. Sí, conocemos a Thorin, conocemos a sus amigos, los hermanos Balin y Dwalin, a Bombur, el gordo, y más o menos a Fili y Kili, porque son los jóvenes. El resto, Ori, Nori, Dori, Gloin, Bifur, Bofur y Oin (cuyos nombres he tenido que buscar, pues no me acordaba) son olvidables y no tienen una personalidad definida. Sirven para rellenar espacio y poco más. 
Aunque queda justificado porque las escenas en las que tienen que entrar los trece en alguna casa son muy graciosas. Son pocas pero son geniales.

El resto de personajes son muy monos, y parecen anticipar los que encontraremos en El Señor de los Anillos. Están los obvios, Gandalf, Elrond y Gollum, que aparecerán después. El último incluso me llegó a dar pena cuando perdió su "regalo de cumpleaños", aunque hay partes más tarde en las que no dará pena ninguna.
Pero hay otros que anticipan la siguiente trilogía de forma mucho menos obvia. El rey de los elfos en el Bosque Negro es el padre de Legolas. Bardo parece un Aragorn más temprano.
Smaug no tiene comparación. Smaug es único y terrible. Y dura demasiado poco. 

La historia es adorable. Las situaciones complicadas se resuelven a base de ingenio y cuando la violencia es necesaria se suele ver como la opción más cobarde. Me encanta cómo Bilbo se hace amigo de todos, incluso de los que le mantuvieron preso durante semanas. Me gusta como mensaje, y más siendo una obra para niños en la que todos los personajes son hombres. También me encanta el mensaje sobre la avaricia de Thorin, que acaba casi convertido en Smaug.

Porque no hay personajes femeninos. Ni uno solo. Sí, hay mucha gente que lo ha señalado antes que yo, pero hay que decirlo igual. No hay mención alguna a personajes femeninos con nombre. Ni Arwen, ni la esposa del rey elfo, ni alguna mujer de la Ciudad del Lago. Nada. Solo se menciona a Belladona Took, la madre de Bilbo. Y ya.
No sé, no costaba nada poner una enana entre los trece.

Conclusión: Un libro muy mono para descansar del Silmarillion y adentrarse en el Señor de los Anillos.

Lo mejor: Bilbo es genial.
Lo peor: A igual los enanos eran demasiados.

Nota:



lunes, 7 de agosto de 2017

El Silmarillion, de JRR Tolkien

Tolkien comenzó a escribir El Silmarillion mucho antes que El Hobbit, obra concebida como historia independiente, pero que fue parte de lo que él llamaba un «tema que copia y se ramifica», y del que emergió El Señor de los Anillos. 

El Silmarillion cuenta la historia de la Primera Edad, el antiguo drama del que hablan los personajes de El Señor de los Anillos, y en cuyos acontecimientos algunos de ellos tomaron parte, como Elrond y Galadriel.
Los tres Silmarils eran gemas creadas por Fëanor, el más dotado de los Elfos, y contenían la Luz de los Dos Árboles de Valinor antes de que los Árboles mismos fueran destruidos por Morgoth, el primer Señor Oscuro. Desde entonces la inmaculada Luz de Valinor vivió sólo en los Silmarils, pero Morgoth se apoderó de ellos, y los engarzó en su corona, guardada en la fortaleza impenetrable de Angband en el norte de la Tierra Media. 

En este volumen se incluyen otras obras cortas, como el Ainulindalë o la Música de los Ainur, la creación mítica del mundo, y el Valaquenta, sobre la naturaleza y poderes de los dioses. A El Silmarillion sigue el Akallabeth, que vuelve a narrar la caída del reino de Númenor al fin de la Segunda Edad, y por último la historia De los Anillos de Poder, en la que el tema de El Señor de los Anillos reaparece en la perspectiva más amplia de El Silmarillion. 

El Silmarillion no es una novela, ni un cuento de hadas, ni una historia ficticia. Podría definirse como una obra de imaginación inspirada, una visión sombría, legendaria o mítica, del interminable conflicto entre el deseo de poder y la capacidad de crear.

No estaba segura de si publicar una entrada sobre este libro en el blog. Estaba claro que una reseña no iba a ser, ¿cómo vas a reseñar y a poner nota a algo que es solo comparable a la Biblia? Aún así quería hablar de esta obra en el blog, así que lo haré sin poner nota ni un lo mejor/lo peor. No lo considero justo, teniendo en cuenta que ni siquiera estaba pensado para ser publicado hasta que Christopher Tolkien lo recopiló.

Algo que no se puede negar es que el Silmarillion es un libro que intimida. Es largo, es denso y está tan repleto de personajes que hay que estar consultando el árbol genealógico cada vez que aparece uno.
Y no hace falta que cuente la fama que tienen ese tipo de libros en Internet.

Pero una vez superada esa pequeña e insignificante dificultad se descubre una historia de proporciones épicas, unos personajes memorables y unos sentimientos que resulta muy difícil encontrar en libros de otros autores.

Pero empecemos por el principio.

Sí, el nombre del volumen es El Silmarillion, pero no todo está ocupado por el Quenta Silmarillion propiamente dicho. Está compuesto de varias partes diferenciadas: la Ainundalë, el Valaquenta, el Quenta Silmarillion, la Akallabêth y Sobre los Anillos de Poder y la Tercera Edad.
Sí, voy a hablar de todo.

Como no podía ser de otra manera, se comienza con la creación del mundo, la Ainundalë, la música de los Ainur. Y es una de las cosmogonías más bonitas que he leído. Arda, la Tierra Media, nació gracias a la música, y si eso no es maravilloso te reto a un duelo. Se presenta al Dios, Eru, el Único, al Mal, Melkor, y ya desde el principio se ve cómo estos dos luchan: el orden contra el caos, la consonancia contra la disonancia. Y cómo los Ainur, fascinados por el mundo que han creado, deciden entrar en él para llevar a cabo los designios de Eru. Es precioso, y la forma de escribir es increíble. Me encanta.

El Valaquenta habla de los Ainur que llegaron a Arda: los Valar y los Maiar. No tiene una trama, es solo una descripción de los Valar y sus características, así como las de algún Maia especialmente importante. Dicho así parece aburrido, un tostón, el infodumping temido, pero está tan bien escrito que a mí no me importa leerlo. Es más, lo he disfrutado muchísimo.

Y ya, por fin, llega el Quenta Silmarillion, la parte más larga de todo el libro con diferencia. Donde se habla de los primeros elfos, de la tierra de Valinor, de sus árboles, de su destrucción y de las joyas que consiguieron capturar su luz. Y de todo el lío que se montó por ellas, que no fue poco.
Los personajes del Silmarillion parecen los menos tolkienianos de Tolkien. No son del todo grises, pero no son del todo buenos tampoco. Se corrompen, sienten odio, muchos están malditos y hasta los más bondadosos cometen errores terribles. Los elfos son seres llenos de envidia, malditos, atormentados... y hay muy pocas excepciones. No son los elfos perfectos que se ven en otras obras basadas en la obra del autor.
También aparece la raza de los Hombres. Muchos se presentan como servidores de Melkor, pues este les engaña, aunque otros deciden ser amigos de los elfos ante las atrocidades del Vala. Se nota que no son los protagonistas, ya que la narración se centra solo en unos pocos. Ya se hablará de ellos en profundidad más tarde.
Entre los personajes humanos hay que destacar a Hareth, una guerrera que guio a su gente por toda Arda y que llegó a fundar una estirpe entera famosa por su fuerza y resistencia. No esperaba encontrar un personaje femenino así.

En el Quenta Silmarillion destacan dos capítulos: la historia de Beren y Lúthien y la de los hijos de Húrin. Son las que más se asocian con el Silmarillion y ambas tienen novelas en las que se tratan con más profundidad.
Beren y Lúthien, como todo el mundo sabe, es una historia de amor entre un humano y una elfa, y cómo estos luchan para estar juntos. Me sorprendió mucho, aunque ya la había leído antes, porque creía que Lúthien sería una dama en apuros, un trofeo a ganar.
En las historias de amor de caballería típicas se muestra a los enamorados ansiosos de estar juntos, pero mientras el caballero lucha por ganar el tesoro que le permitirá ganar a la doncella o lucha contra el dragón que la tiene presa mientras ella se queda esperando incapaz de hacer nada.
Eso no pasa aquí. Beren va a buscar el Silmarill que le permitirá desposar a Lúthien y ella va detrás. Se enfrenta al mismísimo Melkor y gana sin despeinarse. Es hermosa y dulce, pero tan poderosa que nadie se atreve a enfrentarse a ella. Desde luego, es mi personaje femenino favorito de la Tierra Media.

Los hijos de Húrin es una historia mucho más dramática. En este caso los protagonistas, Túrin y su hermana Nienor, son ambos humanos. No voy a entrar en demasiados detalles porque prefiero que la descubráis al leerla. Cuenta cómo los dos hermanos están malditos, se enfrentan a un dragón, pierden la memoria y mueren de la forma más trágica posible mientras su padre es obligado a mirar su destino desde la fortaleza de Melkor. El Drama por excelencia.

Una vez terminado el Quenta Silmarillion (tras grandes dosis de drama porque los elfos son unos intensitos) llegamos al Akallabêth, que ya versa en exclusiva sobre los hombres. Cómo construyeron la gran y resplandeciente ciudad de Númenor y cómo cayó gracias al miedo más humano de todos: la muerte. Es curioso, porque ya en la época de esplendor se puede ver que eso no iba a acabar bien, y ni siquiera los esfuerzos de los más justos lograron evitar el desastre. Una historia trágica y que da qué pensar sobre la Atlántida de la Tierra Media.

Y, por fin, el final, donde se cuenta sobre los Anillos de Poder, la Última Alianza entre los Elfos y los Hombres y los eventos inmediatamente anteriores al Señor de los Anillos. Mucho de lo que se cuenta aquí ya aparece en el Hobbit y en El Señor de los Anillos, pero es interesante verlo tan detallado. Eso es un escritor que se curra el worldbuilding y lo demás son tonterías.

En resumen, ¿recomiendo leer el Silmarillion? Desde luego. Muchos recomiendan leerlo poco a poco, como si fuera un conjunto de historias, aunque yo no estoy del todo de acuerdo. Sí, es denso y sí, hay que tener valor para leerlo como se leería una novela normal, pero si se lee de a pocos se corre el riesgo de olvidar los personajes. Y eso es algo terrible, pues una vez que se olvidan los personajes se pierde de todo el libro. Yo lo leí de seguido, como una novela, y he sobrevivido, así que se puede hacer. Lo suyo es ir apuntándolos en un árbol genealógico para no perderse.

Eso sí, si aún no habéis leído nada de la Tierra Media, no recomiendo empezar por aquí, mejor escoger El Hobbit o El Señor de los Anillos antes de adentrarse en El Silmarillion. Se entenderá mejor y no quitará las ganas de leer el resto de libros del autor. 


miércoles, 2 de agosto de 2017

Reseña: Cumbres borrascosas, de Emily Brontë


La poderosa y hosca figura de Heathcliff domina Cumbres Borrascosas, novela apasionada y tempestuosa cuya sensibilidad se adelanto a su tiempo. Los brumosos y sombríos paramos de Yorkshire son el singular escenario donde se desarrolla con fuerza arrebatadora esta historia de venganza y odio, de pasiones desatadas y amores desesperados que van mas allá de la muerte y que hacen de ella una de las obras mas singulares y atractivas de todos los tiempos.











Llevaba mucho tiempo con este libro pendiente. Primero había oído que era terrible, muy pesado y que la gente por lo general no lo soportaba. Después, oí otro tipo de cosas. Que su protagonista era malvado, que se mostraba una de las relaciones más tóxicas de la literatura. Y me empezó a llamar un poco. Lo terminé de poner en mi pila tras leer El cuento número trece, de Diane Setterfield, cuando me empezó a entrar curiosidad por la obra de las Brontë. 

Lo que más destaca del libro es el ambiente opresivo que no parece irse nunca y que según avanza la trama se hace más palpable. No sé qué clase de brujería ha hecho, pero llega a conseguir que el lector lo sienta en sus carnes. Al menos, yo me olvidaba de respirar cada vez que empezaba a leer. Llegaba a sentir el frescor de la lluvia, el frío del invierno, hasta la hierba y el tacto de las piedras. Y eso para leerlo en verano viene muy bien.

Está narrado de una forma que no es lo más habitual, pero tampoco es lo más raro que encontramos. Comenzamos siguiendo los pasos de Mr. Lockwood, que va a alquilar la Granja de los Tordos, una propiedad cercana a la casa Cumbres Borrascosas, con la que comparte dueño: Heathcliff. Tras tratar con él, Lockwood descubre que es un hombre arisco y para nada amigable, pero que parece guardar muchos secretos. Al volver a la Granja de los Tordos, es Ellen, el ama de llaves, quien le cuenta la historia del pasado de Heathcliff y de todos los habitantes de ambas propiedades, con lo que toda la historia la vemos a través de sus ojos. Y es algo que se nota, pues ella siempre se presenta a sí misma como la única persona buena de ambas propiedades. Todos los demás son malvados y egoístas pero ella siempre es amable y buena. ¿Conviene, entonces, fiarse de ella?

La construcción de personajes es impresionante. Parecen vivos, parecen personas de verdad. Aunque, eso sí, unas personas horribles. Son caprichosos, violentos, egoístas... Ni siquiera los niños o el ama de llaves, que se suponen más inocentes, escapan a esto. Se aprovechan de los demás como quieren. Aunque, eso sí, el protagonista, Heathcliff, supera a todos en este aspecto. Muchos parecen ángeles comparados con él. Y es que he visto a pocos personajes literarios con ese nivel de maldad.

Cómo no, había que hablar de la relación que hay entre los dos protagonistas, Catherine y Heathcliff. Es de lo más tóxico que he leído. Ambos personajes se quieren y se necesitan, pero también se maltratan mutuamente de las formas más horribles. Se gritan, a veces se quieren, a veces se odian, se separan durante años... Pero siempre, siempre se vuelven a juntar. Porque dependen el uno del otro, y ninguno de los dos conciben la vida separados. Todo el mundo conoce la famosa frase:

Whatever souls are made of, his and mine are the same.

Pero hay otras que pondrían los pelos de punta. Desde luego, esta no es una relación deseable, por muy más allá de la muerte que vaya, y creo que en el libro queda bastante explícito.


"If al else perished, and he remained, I should still continue to be; and if all else remained, and he were anihilated, the universe would turn to a mighty stranger. I should not seem a part of it. My love for Linton is like the folliage in the woods: time will change it, I'm well aware, as winter changes the trees. My love for Heathcliff resembles the eternal rocks beneath: a source of little visible delight, but necessary. Nelly, I am Heathcliff! He's always, always in my mind: not as a pleasure anymore than I am always a pleasure to myself, but as my own being. So don't talk about separation again: it is impracticable."
Eso no es amor, es una OBSESIÓÓÓÓÓN

Mas no son esos los únicos personajes que aparecen en el libro. La historia transcurre entre Cumbres Borrascosas y la Granja de los Tordos, con lo que empezamos con dos familias, los Earnshaw y los Linton, cuyas vivencias se entrelazan. Vemos crecer a los hijos de cada familia y vemos morir a los mayores. Vemos cómo los personajes se aprovechan unos de otros, como intentan huir sin éxito, como se aprovechan de los pocos personajes buenos. Vemos sus relaciones amorosas, cada cual más tóxica, y vemos su paso de niños inocentes a adultos despiadados. Y aún así hay algo que impulsa a seguir leyendo. Porque queremos saber dónde acaban estas personas horribles, porque no podemos abandonarlos sin terminar su historia. 
Y a pesar de todo, el final aún da un rayito de esperanza de que hay algo de bien en el mundo, de que las cosas pueden cambiar. Me ha encantado. 

Conclusión: Qué viaje más intenso

Lo mejor: Los sentimientos que transmite la escritura
Lo peor: Cuidado, que puede provocar mal humor